Pike y su entonces novio, Tadaryl Shipp, de 17 años al momento de los hechos, fueron declarados culpables del homicidio de Colleen Slemmer, de 19 años, compañera de ambos en un centro de formación laboral en Knoxville. El crimen ocurrió el 12 de enero de 1995 y volvió a la atención pública por las circunstancias que lo rodearon y por el debate sobre la aplicación de la pena capital a personas que tenían 18 años al delinquir.
Según la fiscalía estadounidense, Pike llevó a Slemmer hasta una zona boscosa por temor a que la joven intentara quitarle a su pareja, la apuñaló con un cúter y la golpeó con un fragmento de asfalto. Shipp reconoció después haber tallado un pentagrama en el cuerpo de la víctima, un elemento que disparó la cobertura mediática del crimen en pleno auge del llamado "pánico satánico" de finales del siglo XX en ese país.
Los abogados de Pike no niegan el homicidio, pero pidieron a la Corte Suprema de Estados Unidos que frene la ejecución, alegando su edad al cometer el crimen, un diagnóstico de enfermedad mental y un historial de abuso sexual que, según sostienen, incluyó violaciones desde la infancia. El defensor público federal adjunto Stephen Ferrell argumentó que la condena a muerte de Pike resulta excepcional porque otras sentencias capitales impuestas en Tennessee a personas de 18 años fueron anuladas posteriormente.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, denegó la solicitud de indulto presentada por la condenada. En el documento de esa petición, Pike declaró en primera persona su versión sobre lo ocurrido hace más de tres décadas.
"Yo era una joven de 18 años con problemas de salud mental. Me llevó muchos años comprender la gravedad de mis actos. Me costó aún más aceptar cuántas vidas afecté. Le arrebaté la vida a la hija, la hermana y la amiga de alguien. Me repugna pensar que tuve la capacidad de cometer semejante crimen", declaró Christa Gail Pike en el comunicado incluido en su solicitud de indulto.
May Martinez, madre de la víctima, pidió que la sentencia se cumpla y afirmó que ha esperado décadas para verla ejecutada. Un grupo de apoyo ayudó a recaudar los recursos para que ella y su esposo viajaran desde Florida para presenciar la ejecución.
"Cada vez que pienso en ello, pienso en Colleen sintiendo ese dolor e intentando levantarse y correr", dijo May Martinez en una entrevista telefónica.
Una práctica excepcional en cifras
La ejecución de mujeres es un hecho estadísticamente marginal en Estados Unidos: desde 1976 solo 18 mujeres han sido ejecutadas en todo el país, cerca del 1 % del total, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Tennessee, según la misma fuente, no ejecutaba a una mujer desde 1820. Entre los antecedentes recientes figuran la ejecución de Amber McLaughlin en Misuri en 2023, considerada la primera de una mujer transgénero en ese país, y la de Lisa Montgomery en 2021, la primera ejecución federal de una reclusa en casi siete décadas.
El desenlace del caso de Pike depende ahora de la respuesta de la Corte Suprema de Estados Unidos a la solicitud de sus abogados, luego de que el gobernador Bill Lee descartara la vía del indulto ejecutivo.
