El procedimiento se desarrolla en la Unidad de Diabetes tipo 1 de Adultos del Servicio de Endocrinología y Nutrición del centro, dirigida por el doctor Héctor Escobar Morreale. A diferencia de los sistemas de infusión convencionales, que requieren un catéter insertado bajo la piel y conectado a un tubo externo, el nuevo dispositivo se adhiere directamente al cuerpo como un parche, lo que, según el hospital, reduce las molestias físicas y las limitaciones en la movilidad diaria.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el organismo deja de producir insulina, la hormona que regula el nivel de glucosa en sangre. Quienes la padecen dependen de aportes externos de por vida, administrados mediante inyecciones o bombas, y deben ajustar la dosis en función de la comida, el ejercicio o el estrés. Los sistemas automatizados buscan aliviar esa carga delegando parte de las decisiones en un algoritmo conectado al sensor de glucosa.
Los sistemas automatizados de administración de insulina, conocidos como páncreas artificiales híbridos, llevan años extendiéndose en el tratamiento de la diabetes tipo 1 en distintos países, pero la mayoría de los modelos disponibles hasta ahora exigían un catéter conectado a la bomba. La eliminación de ese componente físico, según el hospital, favorece el control glucémico y reduce la carga de quienes deben tomar decisiones constantes sobre su tratamiento.
Cerca de 3.000 pacientes en seguimiento
La Unidad de Diabetes del Ramón y Cajal atiende actualmente a cerca de 3.000 personas adultas con esta enfermedad, lo que la sitúa, según el centro, entre las de mayor actividad y especialización del país. Cada año incorpora alrededor de 150 nuevos pacientes y realiza más de 5.200 consultas, con un equipo multidisciplinar formado por cuatro endocrinólogos, cuatro enfermeros educadores en diabetes, dos técnicos de laboratorio y un investigador predoctoral.
Ese volumen de actividad respalda su condición de unidad de referencia nacional, en un modelo asistencial que combina la práctica clínica con la investigación traslacional y la evaluación de resultados en vida real. La incorporación del nuevo sistema se enmarca en la estrategia de la Comunidad de Madrid para consolidar el hospital como Centro de Excelencia en Enfermedades Endocrinológicas y Metabólicas, que integra asistencia especializada, educación terapéutica, prevención de complicaciones e innovación tecnológica.
El seguimiento tecnológico de la diabetes se suma a otras líneas de investigación biomédica que apoyan el diagnóstico en herramientas digitales, como el trabajo que vincula la discalculia infantil a patrones cerebrales distintos a partir de resonancias magnéticas, en un contexto en el que la neurología y la endocrinología comparten cada vez más instrumentos de tratamiento personalizado.
El hospital ha presentado la incorporación de este sistema como un nuevo paso hacia una atención más personalizada, apoyada en tecnologías digitales que, sostiene, buscan mejorar tanto los resultados clínicos como la calidad de vida de las personas con diabetes tipo 1 atendidas en sus consultas.