La ruta entre Argelia y Baleares mantiene una tendencia al alza que contrasta con la evolución en otros puntos del litoral. Según los datos del Ministerio del Interior hasta el 15 de septiembre de 2026, 5.627 personas habían llegado a las costas baleares a bordo de 303 embarcaciones en lo que va de año, frente a las 5.483 registradas en el mismo periodo de 2025, un incremento del 2,6%. En Canarias, en cambio, las llegadas cayeron un 55,1%, hasta 5.592 inmigrantes en 76 embarcaciones.
Cladera, que fue presidenta del Consell y ahora ejerce como portavoz socialista, situó el origen del conflicto en la respuesta institucional del Gobierno autonómico. «Una vez más, la estrategia de Galmés y del PP incide en la misma deshumanización de las personas más vulnerables que llegan a Mallorca como mesa de salvación», señaló. La dirigente considera que «no es aceptable que el PP de Mallorca convierta las vidas humanas en simples cifras para hacer política».
La portavoz amplió su crítica al discurso sobre menores extranjeros no acompañados, un asunto que ha generado fricciones entre comunidades autónomas por el reparto de la acogida. «Galmés vuelve a hablar de pateras, de regresos y de Frontex. Y lo hace mientras la derecha más extrema sigue presionando para que la respuesta a la llegada de menores sea, sencillamente, dejar de acogerles. Vox llegó a defender que la capacidad ordinaria de acogida de menores extranjeros sea cero», abundó la número uno del PSOE en el Consell.
Cladera reprochó además al Ejecutivo autonómico su actitud en los foros de cooperación entre administraciones y su postura ante los mecanismos de solidaridad interterritorial. Vinculó las fotografías de Galmés con lo que considera falta de compromiso institucional: no pueden admitirse esas imágenes, sostuvo, «mientras que el PP boicotea las reuniones de coordinación interinstitucional, o cuando se renuncia a recibir solidariamente a los niños que no pueden ser atendidos por otras comunidades, o cuando se prefiere seguir las directrices políticas de Feijóo en vez de recibir recursos económicos para atender mejor» a los inmigrantes.
«No queremos una Mallorca que mire hacia una patera y vea sólo cifras, problemas o titulares. Queremos una Mallorca que sea capaz de proteger a las personas afrontando sus responsabilidades de forma coordinada con las que se exige al Estado y a Europa», declaró Catalina Cladera, portavoz del Grupo Socialista en el Consell de Mallorca.
El reparto de menores extranjeros no acompañados es competencia de las comunidades autónomas, que gestionan los centros de acogida, mientras el Estado retiene las competencias en control de fronteras, asilo y devoluciones. La coordinación interinstitucional a la que aludió Cladera se articula a través de las conferencias sectoriales, el foro en el que Gobierno central y autonomías negocian los criterios de derivación cuando un territorio de entrada supera su capacidad ordinaria.
La disputa se inscribe en una controversia más amplia sobre la gestión de las fronteras, un asunto que también aborda un informe de Defensa que sostiene que Marruecos usa la migración con fines políticos. La presión sobre Baleares no es nueva: la ruta argelina, latente durante años, se reactivó con fuerza a partir de 2020 y ha ido sustituyendo en visibilidad a los cruces del Estrecho.
Con 5.627 llegadas hasta el 15 de septiembre, Baleares figura entre las rutas de mayor actividad del Mediterráneo occidental, según los datos del Ministerio del Interior que sirven de base al enfrentamiento entre el PP balear y el PSOE insular.


