Es el segundo aviso en un año de un análisis de Defensa sobre Rabat. Un estudio del mismo departamento publicado hace un año vaticinó que Marruecos podría perpetrar una invasión encubierta en Ceuta, una valoración que el nuevo informe complementa al situar la gestión de la frontera sur como uno de los instrumentos habituales de la política exterior marroquí.
El episodio más recordado de esa dinámica es la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando cerca de 10.000 personas cruzaron a Ceuta en apenas 48 horas tras la relajación del control fronterizo marroquí, en un momento de tensión por la acogida sanitaria en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Aquel episodio marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y precedió al giro del Gobierno español, que en marzo de 2022 se alineó con la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.
El marco jurídico que ordena estas relaciones se sostiene en el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación firmado por España y Marruecos en 1991, así como en los sucesivos acuerdos de readmisión y control fronterizo suscritos con respaldo de la Unión Europea, que financia buena parte de los dispositivos de vigilancia en la frontera sur a través de Frontex y de fondos bilaterales de gestión migratoria.
La instrumentalización de los flujos de personas como palanca de negociación no es exclusiva de la relación hispano-marroquí. Se ha documentado en otros puntos de fricción con la Unión Europea, desde la frontera de Bielorrusia con Polonia y Lituania en 2021 hasta la ruta turca hacia Grecia, en ambos casos con gobiernos a los que Bruselas acusó de facilitar el paso de migrantes para presionar en negociaciones de otra naturaleza.
La coyuntura interna marroquí añade un factor a esta lectura. En paralelo a las tensiones migratorias, las autoridades han intensificado la vigilancia sobre movimientos antimonárquicos y han detenido a activistas ante el temor a que boicoteen las elecciones, lo que refleja la sensibilidad del régimen alauí ante cualquier elemento que pueda alterar su control del tablero político y diplomático.
El informe 'Estratégico 2026' se enmarca en los análisis periódicos que el Ministerio de Defensa elabora sobre riesgos y amenazas para la seguridad nacional. De su contenido han trascendido los extremos relativos a Marruecos, entre ellos la advertencia de que Rabat recurre a la presión migratoria contra sus socios cuando busca contrapartidas en asuntos como el Sáhara Occidental, las relaciones comerciales o el reparto de fondos europeos.


