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Climatólogo advierte que la atmósfera con la que nacimos ya no existe

El investigador ecuatoriano Raúl Cordero señala que la concentración de CO2 es hoy 50% superior a la de hace un siglo y que el clima previo no se recuperará pronto.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El climatólogo ecuatoriano Raúl Cordero, profesor de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, advirtió en una entrevista con BBC News Mundo que la atmósfera terrestre ya no es la que existía hace un siglo, por la acumulación de gases de efecto invernadero.

Cordero, con años de trabajo en Chile e investigaciones en la Antártica, explicó que el clima depende en último término de la composición de la atmósfera y que esta ya no corresponde a la que existía cuando nacieron las generaciones actuales. "El planeta en el que nosotros nacimos ya no existe", afirmó, en referencia al aumento acumulado de CO2 desde la era preindustrial.

El climatólogo precisó que ese cambio no es menor: se trata de un incremento de 50% en la concentración del principal gas de efecto invernadero, lo que, a su juicio, implica que el clima no volverá a ser el mismo mientras esa proporción adicional no disminuya. "Nunca va a volver a ser el que era hasta que ese 50% extra de CO2 disminuya", sostuvo.

Según explicó, el horizonte para revertir esa acumulación excede cualquier previsión razonable a escala humana. "Es muy difícil que en menos de 100 años logremos bajar la concentración de gases de efecto invernadero", afirmó, al precisar que el llamado "futuro predecible" suele asociarse a los márgenes de una vida humana. El investigador subrayó, no obstante, que esa dificultad no equivale a resignación: "Eso no significa que uno tiene que dejarse estar, que ya está todo perdido", dijo, para advertir de inmediato que "todavía podemos perder más" si no se frena el ritmo de las emisiones.

Uno de los puntos centrales de su argumento es la persistencia física del CO2 en la atmósfera, con una vida media estimada en al menos un siglo. Esto implica, según el investigador, que el dióxido de carbono que altera hoy el clima no es únicamente el emitido por la generación actual, sino también el liberado por generaciones anteriores. Por eso calificó el fenómeno como un problema que sobrevivirá a quienes lo generan, en la medida en que las emisiones actuales seguirán modificando el clima mucho después de que estos hayan fallecido.

Una epidemia de eventos extremos

El climatólogo vinculó ese proceso con lo que describió como una "epidemia de eventos extremos" a escala global: incendios forestales, olas de calor e inundaciones que, según indicó, se están volviendo cada vez más intensos y más frecuentes en distintas latitudes. Respecto a los incendios de gran magnitud registrados en Europa y otras regiones —algunos capaces de generar fenómenos eléctricos propios que originan nuevos focos—, fue cauto: reconoció que resulta complejo atribuir a un factor único un incendio en particular, aunque sí es posible vincular la tendencia general de mayor frecuencia e intensidad al calentamiento del planeta.

El investigador recordó que el período comprendido entre 2015 y 2025 reunió los once años más cálidos jamás registrados, de acuerdo con un informe divulgado en marzo por la Organización Meteorológica Mundial, organismo especializado de Naciones Unidas encargado de monitorear el clima global. También se refirió a la disparidad en el ritmo de calentamiento entre hemisferios, al señalar que el hemisferio norte se calienta a casi el doble de velocidad que el hemisferio sur.

Cordero dijo coincidir plenamente con la afirmación del Servicio Meteorológico del Reino Unido, que al presentar este año su informe sobre el estado del clima sostuvo que "el clima del siglo XX ya no existe". El investigador no precisó plazos concretos para una eventual estabilización de la concentración atmosférica de CO2, más allá de insistir en que cualquier reducción sustancial de emisiones tomaría, como mínimo, varias décadas en traducirse en un freno perceptible del calentamiento, dada la inercia física del sistema climático.

Lectura desde el istmo

En Panamá, país istmo entre dos océanos, la variabilidad climática tiene incidencia directa sobre el manejo del recurso hídrico que alimenta la vía interoceánica administrada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Episodios de sequía asociados a fenómenos como El Niño han obligado a ajustar el calado y el número de tránsitos diarios de buques por el Canal, una restricción operativa que ilustra en clave nacional la advertencia del climatólogo sobre la creciente frecuencia de eventos extremos.

Las declaraciones de Cordero se producen en un contexto en el que gobiernos y organismos multilaterales continúan debatiendo el cumplimiento de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París de 2015, que fijó como meta limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados respecto a niveles preindustriales, y en lo posible cerca de 1.5 grados. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es el mecanismo central de ese acuerdo, del que Panamá es parte junto a la mayoría de los países del mundo.

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