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El petróleo sube por la tensión entre EE. UU. e Irán y presiona los mercados

El barril de Brent subió 2,66% hasta US$90,87 tras las amenazas de Trump a Omán y el rechazo de Teherán al plazo de negociación de 60 días.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Los precios internacionales del petróleo subieron el lunes 17 de agosto en medio de un nuevo episodio de tensión entre Washington y Teherán que reavivó el temor a una disrupción de las exportaciones desde el golfo Pérsico. El barril de referencia Brent del mar del Norte, para entrega en octubre, aumentó un 2,66% hasta US$90,87, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense, para entrega en septiembre, ganó un 2,55% hasta US$84,50.

El estrecho de Ormuz, epicentro de la tensión, es la vía marítima por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, según estimaciones citadas por analistas del mercado energético. Omán actúa como mediador entre Washington y Teherán en las negociaciones sobre ese paso: Mascate y Teherán llevan semanas discutiendo el asunto sin la participación directa de Estados Unidos. Trump llamó a Irán a «izar la bandera blanca de la capitulación» y afirmó no tener «prisa» para poner fin al conflicto, en declaraciones que el mercado interpretó como una señal de escalada más que de resolución.

El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, sostuvo que el periodo de negociación de 60 días contemplado en el memorándum de entendimiento entre ambos países había quedado sin validez por «las violaciones» que, según Teherán, cometió Estados Unidos del protocolo pactado. La declaración, de traducirse en un endurecimiento efectivo de la postura iraní, complicaría cualquier salida negociada al diferendo sobre el estrecho en el corto plazo.

David Morrison, analista de Trade Nation, señaló que estas tensiones «han eclipsado en gran medida las advertencias de la semana pasada sobre la demanda», en referencia a los temores previos sobre un enfriamiento del consumo energético global. La atención del mercado se trasladó así del lado de la demanda al de la oferta, ante la incertidumbre sobre cuánto crudo está realmente saliendo de Oriente Medio pese al conflicto. En esa línea, Arne Lohmann Rasmussen, de Global Risk Management, planteó que existe «un debate sobre si el mercado está subestimando el volumen del petróleo que ha salido de Oriente Medio».

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó el lunes que el ejército estadounidense, mediante sus escoltas, «saca ocho o nueve millones de barriles de petróleo al día» del estrecho de Ormuz, cifra que indicaría que el flujo de crudo se mantiene pese a la tensión militar. Ni Washington ni Teherán han confirmado hasta el momento una fecha o un mecanismo concreto para retomar negociaciones formales.

Wall Street cierra en rojo y los bonos suben

La reacción no se limitó al mercado petrolero. La Bolsa de Nueva York cerró en rojo el lunes: el Dow Jones cedió un 0,51%, el Nasdaq retrocedió un 0,32% y el índice ampliado S&P 500 bajó un 0,52%, según los datos de cierre de la jornada. Patrick O'Hare, analista de Briefing.com, explicó a la AFP que una combinación de petróleo al alza y tipos de interés en ascenso «tiende a constituir un freno» para las acciones, lo que «se traduce en una toma de riesgos algo menor» por parte de los inversionistas.

El encarecimiento del crudo también repercutió en el mercado de bonos. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó en 4,73%, frente al 4,69% del cierre del viernes anterior y muy por encima del 3,94% registrado antes de los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. El bono a treinta años llegó a 5,31%, su nivel más alto desde junio de 2007, un dato que revela hasta qué punto el conflicto en Oriente Medio ha empezado a moldear las expectativas de los mercados de deuda a largo plazo.

José Torres, de la plataforma Interactive Brokers, sostuvo que «el alza de los costos del petróleo alimenta las expectativas de inflación al tiempo que lastra las perspectivas de márgenes de las empresas». Los inversionistas suelen compensar ese efecto exigiendo mayores rendimientos sobre sus bonos, para contrarrestar la erosión que la inflación provoca en el valor de su capital prestado, lo que a su vez encarece el financiamiento para gobiernos y compañías en todo el mundo, incluidos los mercados emergentes.

Qué está en juego para Colombia

Para Colombia, cualquier variación sostenida en los precios internacionales del petróleo tiene efectos directos sobre las cuentas públicas. El crudo aporta una porción relevante de los ingresos fiscales por la vía de las regalías y de los dividendos de Ecopetrol, la petrolera de mayoría estatal, de modo que un barril más caro puede aliviar temporalmente el Presupuesto General de la Nación, aunque también encarece los combustibles importados y presiona la inflación interna.

El escenario tiene, sin embargo, una doble cara. Mientras un precio más alto del petróleo puede mejorar el balance externo del país por la vía de las exportaciones, un incremento sostenido en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense suele encarecer el costo de la deuda externa colombiana y presionar al peso frente al dólar, dado que buena parte del financiamiento soberano de los países emergentes se referencia a esas tasas.

El estrecho de Ormuz ha sido escenario de crisis similares desde la década de 1980, cuando Irán e Irak protagonizaron la llamada «guerra de los petroleros» durante su conflicto bélico, con ataques a buques cisterna en la zona. Aquel episodio disparó los precios internacionales del crudo y obligó a varios países productores de América Latina a recalcular sus proyecciones fiscales dependientes de los ingresos petroleros, en un patrón que se repite cada vez que Oriente Medio entra en tensión.

En el corto plazo, el mercado estará atento a si Omán, como mediador, logra mantener algún canal de diálogo pese a la amenaza estadounidense, y a si el flujo de barriles por Ormuz se sostiene en los niveles que reporta el gobierno de EE. UU. En el frente interno, las autoridades económicas deberán evaluar en las próximas semanas si el repunte del crudo es sostenido o coyuntural antes de ajustar cualquier proyección de ingresos petroleros para lo que resta del año fiscal.

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