El documento, presentado el viernes en Madrid por Santiago Gómez Ramos, presidente de APPA Renovables, y José María González Moya, director general de la asociación, sitúa en 65,28 euros por megavatio hora el precio medio del mercado diario en 2025. Sin la aportación de la eólica, la fotovoltaica y el resto de tecnologías limpias, ese precio se habría disparado hasta cerca de los 126 euros por MWh, casi el doble de lo realmente pagado por los consumidores.
El cálculo procede de comparar el mercado real con un escenario hipotético sin generación renovable, dado que estas tecnologías desplazan a las ofertas de generación más caras, habitualmente las centrales de gas que marcan el coste marginal del sistema. El año se cerró con un récord de 12.520 MW de nueva potencia renovable instalada, en un contexto de precios mayoristas algo más favorable que el de 2024, ejercicio que había lastrado los resultados del sector.
El impacto no se limita al recibo de la luz. Sumando generación eléctrica, usos térmicos y transporte, las renovables evitaron importar 24,9 millones de toneladas equivalentes de petróleo, con un valor económico de 14.814 millones de euros. De no haberse evitado, esa cifra se habría sumado al déficit comercial de 29.292 millones generado por las importaciones de combustibles fósiles, dentro de un desequilibrio comercial total español de 57.055 millones de euros.
Más de la mitad del déficit comercial
La energía supone ya más de la mitad del déficit exterior de España, un dato que sitúa a la generación limpia como palanca directa de la balanza de pagos, más allá de su dimensión ambiental. En paralelo, el estudio atribuye a las renovables la reducción de 69,2 millones de toneladas de CO₂ equivalente, con un ahorro de 5.115 millones de euros en derechos de emisión expresados en euros corrientes.
El sector también mostró fortaleza en el mercado laboral. Las renovables sumaron 140.621 empleos en 2025, un 5,6% más que el año anterior, con el empleo directo creciendo un 6,1% hasta los 90.797 profesionales y el indirecto aumentando un 4,5% hasta rozar los 50.000 trabajadores. La solar fotovoltaica para venta a red fue la tecnología que más puestos sumó, con 3.793 empleos adicionales, seguida de la eólica, con 1.731.
La contribución al PIB alcanzó los 17.501 millones de euros, de los cuales 12.687 millones correspondieron al efecto directo y 4.814 millones al indirecto sobre actividades vinculadas. Esa cifra equivale al 1,04% de la economía española, con un crecimiento real de la contribución del 7,2% respecto al ejercicio anterior, según el mismo estudio, que expresa las cifras en datos reales con base en 2015 para garantizar la comparabilidad.
«Las renovables son una ventaja competitiva para España: generan actividad, crean empleo y permiten que nuestras empresas dispongan de energía competitiva con una menor exposición a los combustibles fósiles importados», ha señalado Santiago Gómez Ramos, presidente de APPA Renovables.
El reto de una política estable
Gómez Ramos ha añadido que el reto para el sector pasa por «consolidar esa ventaja con una política energética e industrial estable, que conecte el despliegue renovable con la electrificación de nuestra economía y el desarrollo de nuestra cadena de valor». Una parte relevante del dinamismo laboral está ligada a la construcción de nuevas instalaciones, lo que condiciona la continuidad del empleo al ritmo de ejecución de los proyectos.
«Alcanzar los 140.621 empleos, con un crecimiento del 5,6%, es una señal positiva de recuperación», ha explicado José María González Moya, director general de APPA Renovables, quien ha reconocido que la construcción de nuevas instalaciones tiene un peso relevante en esta evolución del mercado laboral.
González Moya ha insistido en que, para sostener estos niveles de empleo, el sector necesita «una cartera de proyectos con continuidad y una cadena de valor que mantenga su actividad en fabricación, ingeniería, operación y mantenimiento». El directivo ha apuntado también al desarrollo futuro de la bioenergía, con el biometano y los biocarburantes como vectores clave para sustituir combustibles fósiles en usos donde la electrificación resulta más compleja, como el transporte pesado o la industria.
Frente a estos resultados, el propio informe señala la contradicción que recorre el ejercicio: los vertidos de electricidad renovable, es decir, la energía generada pero no aprovechada por el sistema, alcanzaron los 19,69 TWh en el sistema peninsular durante 2025. El fenómeno de las horas a precio cero se intensifica a medida que la potencia instalada crece más rápido que la capacidad del sistema para almacenar o evacuar esa energía, un problema que coexiste con un gas que se encareció un 16% y que sigue fijando el coste marginal de la electricidad en las horas sin suficiente generación limpia.
El debate sobre el desaprovechamiento de la energía no es nuevo en el sistema eléctrico español: el recorte de producción renovable para preservar la estabilidad de la red se arrastra desde el primer gran despliegue eólico de la década de 2000, cuando Red Eléctrica creó en 2006 el Centro de Control de Energías Renovables precisamente para gestionar esa evacuación. El coste de la energía sigue pesando en la economía familiar, en un contexto en el que la vivienda preocupa al 54% de los españoles.
«Los 7.589 millones de ahorro en el mercado eléctrico y los 14.814 millones en importaciones fósiles evitadas muestran cómo las renovables benefician al conjunto de la economía», ha destacado González Moya, que ha pedido «reducir los vertidos» y evitar que las horas a precio cero «amenacen la sostenibilidad del sistema».