«Hace treinta años, más de la mitad del pescado que se vendía en España se vendía en sitios como este», ha señalado Sánchez mientras mostraba imágenes de un mercado tradicional, antes de constatar la tendencia inversa: «Hoy ya no. Hoy más de la mitad del pescado se vende en el súper. Y cada año que pasa, las pescaderías de barrio pierden un poco más».
La percepción del pescadero coincide con un estudio publicado en la revista científica Maritime Studies, que sitúa la caída de la cuota de las pescaderías tradicionales en las compras de pescado de los hogares del 50% al 20% entre 1999 y 2023, una pérdida de treinta puntos en apenas dos décadas y media. El balance del Ministerio de Agricultura correspondiente a 2024 confirma el avance paralelo de supermercados y autoservicios, que ya absorben algo más de la mitad del volumen.
Sánchez rechaza que ese desplazamiento del consumo responda a la calidad del producto. «Y no es porque el pescado del súper sea mejor, es por otra cosa», ha asegurado, apuntando a los hábitos de vida de los consumidores como factor por encima de cualquier diferencia en la materia prima.
«¿Cómo lo han hecho? Fácil. Aún están abiertos cuando tú sales de trabajar. Te lo ponen limpio en bandejita. Eso sí, bandejita que se paga, ¿eh? Y lo tienes al lado de la leche y el papel higiénico. Comodidad es lo que te venden», José María Sánchez, pescadero y divulgador en la cuenta @naveganteoficial.
El profesional identifica tres elementos detrás del trasvase de clientes: los horarios ampliados de las grandes superficies, que permiten comprar después de la jornada laboral; la oferta de pescado ya limpio y envasado, que ahorra tiempo; y la posibilidad de resolver toda la compra semanal en un único desplazamiento, sin acudir a varios establecimientos especializados.
Frente a esa comodidad, Sánchez defiende que el comercio especializado conserva ventajas que, a su juicio, no deberían perderse. «Hay cosas que en una bandeja no vienen», ha afirmado, poniendo el acento en el conocimiento del vendedor y en la atención personalizada como diferencia frente al autoservicio.
«Alguien que te diga: llévate esto mejor que está de temporada y encima está recién pescado. Alguien que te diga qué barco lo pescó y de qué manera se pescó, que te diga cómo hacerlo, que te lo prepare a tu gusto. O, mejor aún, que tú digas cómo lo vas a hacer y él te lo prepare de la mejor manera para ti», José María Sánchez, pescadero.
El propio Sánchez matiza que la frescura no depende únicamente del tipo de establecimiento, sino de la procedencia, la conservación y el tiempo transcurrido desde la captura, variables que pueden darse tanto en una pescadería de barrio como en la sección de un supermercado. Por ello recomienda a los consumidores interesarse por el origen del producto sea cual sea el punto de venta: preguntar de dónde procede, cuándo se pescó y si está en temporada. La inflación de los últimos años ha presionado especialmente los presupuestos de los hogares, un contexto en el que la gestión del gasto doméstico vuelve a cobrar peso, como refleja el caso de una jubilada de 83 años que puso a sus tres hijos de avalistas para mantener su alquiler.
«Si quien te lo vende no sabe contestar o duda al contestarte, ahí tienes la respuesta», ha concluido Sánchez, antes de lanzar a sus seguidores una pregunta abierta sobre cómo competirían con las grandes superficies si tuvieran una pescadería propia.
