León pidió a los socialistas «que recapaciten, que no hagan caso al presidente del Gobierno y vayan a la manifestación», en referencia a la marcha prevista para este miércoles en Ceuta, organizada en apoyo a los vecinos de la ciudad autónoma, que arrastra semanas de tensión social tras la llegada de personas migrantes a finales de julio.
El dirigente ceutí, que lleva semanas manteniendo una posición crítica con el Ejecutivo central, ha situado el origen del conflicto en lo que describe como una entrada masiva de personas desde Marruecos hacia el perímetro fronterizo el pasado 30 de julio. Desde entonces acusa a Moncloa de no haber dado una respuesta suficiente a lo que considera una emergencia sostenida en el tiempo.
Uno de los principales focos de fricción es la discrepancia sobre el número de personas migrantes que permanecerían en la ciudad. Según León, el Gobierno, tras la visita de Sánchez, situaba en unas 2.500 las personas pendientes, mientras que él eleva la cifra a unas 15.000. «No entendemos cómo el presidente del Gobierno está diciendo esas declaraciones», afirmó el dirigente local. La discrepancia resulta relevante porque de ella depende el diagnóstico sobre la magnitud real de la crisis y, por tanto, sobre la suficiencia de la respuesta estatal.
El líder socialista ceutí fue más allá al calificar de insuficiente la actuación del Ejecutivo: «Lo que están es parcheando y perjudicando todas las soluciones del Estado», sostuvo. Se trata de un pulso interno inhabitual en un partido en el que la disciplina orgánica suele prevalecer sobre las discrepancias públicas entre la dirección federal y las federaciones territoriales.
Desde el Gobierno no se ha ofrecido, hasta el momento, una respuesta pública directa a estas últimas declaraciones, más allá de las explicaciones de Sánchez durante su visita a la ciudad, en las que el presidente defendió que la situación se encontraba en vías de normalización y que el grueso de las personas llegadas el 30 de julio ya había sido trasladado o atendido conforme a los protocolos establecidos.
Una frontera singular con antecedentes de gran escala
Ceuta, con algo más de 83.000 habitantes según el padrón del Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero de 2025, es junto a Melilla la única frontera terrestre de la Unión Europea con el continente africano. Esa condición la ha convertido históricamente en un punto de fricción migratoria, con episodios de gran magnitud como la crisis de mayo de 2021, cuando cerca de 10.000 personas cruzaron la frontera en apenas 48 horas tras una relajación de los controles marroquíes, el precedente más comparable al actual por su escala y su impacto político.
El marco competencial de la gestión migratoria recae fundamentalmente en el Gobierno central, a través del Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno en Ceuta, en coordinación con la Unión Europea mediante Frontex y los acuerdos bilaterales con Marruecos en materia de control fronterizo. Las ciudades autónomas, pese a no tener competencia directa en política de extranjería, asumen en la práctica una parte relevante de la presión asistencial, lo que explica la reivindicación histórica de Ceuta y Melilla de mayor implicación y recursos del Estado.
La federación socialista de Ceuta no es ajena a las tensiones con Ferraz. El reproche sobre la implicación estatal en la realidad fronteriza no es exclusivo del PSOE ceutí: dirigentes del Partido Popular y de otras formaciones con representación en la Asamblea de Ceuta han formulado en el pasado demandas de refuerzo de medios y coordinación, con distinta intensidad.
La manifestación de este miércoles se suma a otras movilizaciones registradas en la ciudad desde julio, impulsadas por asociaciones vecinales y colectivos sociales que reclaman mayor coordinación entre administraciones y refuerzo de medios para la acogida y el control fronterizo. No consta un balance oficial actualizado de la Delegación del Gobierno sobre el número de personas que permanecen en dispositivos de acogida.
Las dos cifras en liza —2.500 frente a 15.000— no cuentan con corroboración independiente de organismos estadísticos oficiales como el INE o Eurostat, que publican datos de presión migratoria con un desfase temporal mayor al de la actualidad inmediata de este episodio.
A partir de ahora, la atención se centra en el desarrollo de la manifestación de este miércoles en Ceuta y en si la dirección federal del PSOE traslada algún posicionamiento sobre las palabras de su secretario general en la ciudad. Queda igualmente por ver si el Ministerio del Interior actualiza públicamente las cifras de personas migrantes presentes en la ciudad, un dato que podría despejar la controversia numérica planteada por León.
