El contraste resulta llamativo porque llega en un momento en el que el Benfica exhibe un rendimiento ofensivo sólido: 30 goles en esos ocho encuentros, de los cuales solo dos corresponden a Durán, según el registro del propio club. La diferencia se explica, en buena parte, por la titularidad del delantero griego Vangelis Pavlidis, quien concentra los minutos en la posición de '9' y ha sido, hasta ahora, la primera opción de Silva en el ataque. El colombiano ingresa normalmente en el segundo tiempo en reemplazo del griego.
El fichaje de Durán por el conjunto lisboeta figuró entre las movidas del mercado de pases europeo de mitad de año. El delantero llegaba a Portugal luego de un recorrido irregular por el fútbol europeo y asiático, marcado por episodios de indisciplina y por la poca continuidad en los clubes que confiaron en su talento. Pasó por el Aston Villa de Inglaterra, el Al Nassr de Arabia Saudita, el Fenerbahce de Turquía y el Zenit de Rusia, clubes en los que, según se ha señalado, su temperamento le generó dificultades pese a que su capacidad goleadora sí se ha destacado.
En ese contexto, la incorporación al Benfica —uno de los históricos de la Primeira Liga— se planteó como una oportunidad de relanzamiento para un jugador cuya faceta anotadora no ha estado en discusión, pero cuyo carácter sí ha generado dudas en los cuerpos técnicos que lo han dirigido. El club buscó en él una variante de ataque capaz de cambiar partidos incluso sin la titularidad plena.
Los problemas relacionados con su carácter no han sido un asunto exclusivo de su carrera en clubes. En la Selección Colombia, el delantero ha tenido convocatorias intermitentes y no pudo disputar el Mundial de 2026, además de quedar por fuera de algunas citaciones para las Eliminatorias de la Conmebol y partidos amistosos de la Tricolor. En un ciclo en el que se esperaba que ganara terreno en el once titular del combinado nacional, los escándalos terminaron por alejarlo y aumentó la resistencia a su presencia en el equipo.
En el plano estrictamente futbolístico, sus dos goles con la camiseta del Benfica se produjeron en tramos de segundo tiempo, un patrón que coincide con su rol actual: entrar con el partido en marcha para aportar velocidad y definición. El registro subraya, sin embargo, que deberá dar más para desplazar a Pavlidis del inicio y convertirse en el '9' titular de Silva.
El único partido que Durán disputó desde el pitazo inicial fue el de ida ante el Hearts, en Escocia, por la Europa League. Ese encuentro terminó igualado 1-1 y el gol del Benfica lo anotó Dodi Lukebakio, no el delantero colombiano, un detalle que ilustra que la titularidad puntual todavía no se ha traducido en protagonismo goleador desde el arranque.
El técnico portugués enfrenta una decisión que deberá resolver en los próximos días, con un calendario que combina la Primeira Liga, la Copa de Portugal y la competencia europea. La carga de partidos podría abrir espacio para que Durán reciba más oportunidades desde el inicio, especialmente si el club necesita administrar el desgaste físico de Pavlidis en algún tramo de la temporada.
El caso de Durán se inscribe en una tradición larga del fútbol colombiano de exportación: desde la década de los noventa, futbolistas cafeteros comenzaron a consolidarse en competiciones como la española, la italiana y la inglesa. La particularidad de su trayectoria reciente es la combinación de una capacidad goleadora reconocida con las dificultades disciplinarias que han marcado sus etapas europea y asiática.
De cara a lo que resta de la temporada europea, el Benfica tiene previstos compromisos en la Primeira Liga, la Copa de Portugal y la fase correspondiente de la Europa League, escenarios en los que Marco Silva deberá definir si mantiene la fórmula actual o le da mayor protagonismo al delantero colombiano desde el inicio. Para la Selección Colombia, el nivel de continuidad que logre Durán en el club portugués será un factor a seguir de cerca en las próximas convocatorias.
