Trump aseguró que el bloqueo no representa una amenaza para el suministro energético estadounidense y sostuvo que Washington mantiene "el control total" de la vía. Según sus palabras, cada día fluyen por el estrecho "cantidades masivas" de petróleo pese al cierre, con 29 barcos transitando la noche anterior a sus declaraciones.
El estrecho de Ormuz, paso obligado entre el golfo Pérsico y el océano Índico, es una de las rutas más sensibles del comercio petrolero mundial y permanece bloqueado desde el inicio del conflicto bélico. Por ese corredor circula habitualmente cerca de una quinta parte del crudo que se comercia por mar en el planeta, según estimaciones históricas de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, anunció en Nueva York que Teherán presentó a Washington un plan de siete días para restablecer el tránsito marítimo normal por el estrecho. Según el canciller, Irán trasladó la propuesta a través de Catar, uno de los mediadores del conflicto.
El esquema descrito por Araqchí contemplaba un alto el fuego de siete días en Oriente Medio, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense contra Irán, el fin de las sanciones al petróleo iraní y la liberación de activos iraníes congelados. La reapertura del estrecho se produciría en el sexto día de implementación, después de que Washington cumpliera esas condiciones durante los primeros cinco. En el séptimo, ambas partes retomarían las negociaciones para un acuerdo definitivo que incluiría el programa nuclear iraní.
Ese programa es el punto más sensible de la disputa desde hace más de dos décadas: el acuerdo nuclear de 2015, del que Estados Unidos se retiró en 2018 bajo la primera presidencia de Trump, buscaba limitar el enriquecimiento de uranio iraní a cambio del alivio de sanciones. Su ruptura reabrió el ciclo de tensiones que desembocó en el actual conflicto.
"Quieren hacer un acuerdo, lo cual está bien, a mí me gustan los acuerdos. Pero ese acuerdo no sería aceptable", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Araqchí condicionó el éxito de la propuesta a que "la parte estadounidense se tome en serio la posibilidad de llegar a un acuerdo", según trasladó en Nueva York. El canciller precisó que la reapertura de Ormuz llegaría solo tras la aplicación previa de las medidas exigidas a Washington durante los primeros días del plan.
El rechazo se produce en un contexto de creciente tensión de Trump en frentes multilaterales, como quedó de manifiesto durante el discurso de Netanyahu en la Asamblea General de la ONU, que provocó el abandono de decenas de delegados de la sala.
