Los Mets figuraban entre los principales candidatos de su división tras ganar diez de sus primeros 21 juegos, según relató Soto a la AFP. El equipo, que dispuso de un presupuesto de $352.2 millones —uno de los más altos de las Grandes Ligas—, no logró sostener el ritmo competitivo y vio esfumarse sus aspiraciones en el último tramo del calendario regular.
El dominicano, de 27 años, describió una campaña atípica en lo personal. Inició con molestias musculares en la pierna derecha y luego se ausentó más de un mes por una lesión en la pantorrilla izquierda, un cuadro similar al que mantuvo fuera de acción casi dos meses al puertorriqueño Francisco Lindor, otro de los pilares de la alineación neoyorquina.
«Ha sido una temporada distinta, diferente a lo que yo siempre he vivido», declaró Soto a la AFP, en referencia al cúmulo de contratiempos físicos que afectó tanto a su rendimiento individual como a la estabilidad del equipo a lo largo del año.
Soto figura entre los peloteros mejor pagados de las Grandes Ligas, con un salario base de $43 millones que, sumado a incentivos, podría alcanzar los $61 millones esta temporada. Esa magnitud contractual —parte del acuerdo por 15 años y $765 millones, cifra récord con la que llegó procedente de los Yankees— eleva la exigencia sobre cada actuación suya en un año en el que el equipo no respondió a las expectativas.
El propio jugador admitió que la presión forma parte del oficio en un mercado como el de Nueva York.
«La exigencia siempre va a estar ahí, tú estás esperando que el equipo gane, la gente siempre quiere que ganes, la gerencia está esperando lo mejor de ti, así que hay presión en todos los ámbitos pero al final la presión la tenemos que controlar y saber salir de ahí profesionalmente», reconoció Juan Soto, jardinero de los Mets.
La dirigencia tomó una decisión de peso ante los malos resultados: el despido del mánager venezolano Carlos Mendoza, ocurrido en medio de la ola de críticas que generó el bajón del equipo tras el prometedor arranque. La salida de Mendoza marcó un punto de inflexión en una temporada que, según Soto, exigió al plantel aprender a lidiar con la adversidad sin perder el enfoque profesional.
Pese al cuadro de lesiones que también afectó a Lindor —hoy recuperado y con ánimo renovado, según la descripción del vestuario— y al venezolano Francisco Álvarez, Soto insistió en que el objetivo inmediato es cerrar el calendario con solidez. «Estuve lidiando con muchas lesiones pero gracias a Dios me siento muy saludable, me siento bien, que estoy en un buen lugar para poder terminar fuerte la temporada y tratar de ir con buen ánimo a la temporada muerta», afirmó.
El título con los Nacionales en 2019
Soto ya demostró capacidad de sobreponerse a escenarios adversos: fue campeón de la Serie Mundial con los Nacionales de Washington en 2019, antes de convertirse en una de las figuras más cotizadas del béisbol. En su primera temporada con los Mets, en 2025, conectó 43 jonrones, dos más que en su última campaña con los Yankees, cifra que reforzó su estatus como una de las máximas atracciones de las Grandes Ligas tras su llegada a Nueva York.
El vestuario de los Mets también refleja historias individuales de superación dentro de una campaña colectiva fallida. El relevista mexicano Daniel Duarte, ausente toda la temporada 2025 por lesión, mantiene una lectura optimista pese a los tropiezos del equipo. «Se pueden aprender detalles y se gana experiencia, muchas veces uno aprende más de este tipo de temporadas, queremos llevar esto que estamos haciendo a la siguiente temporada», afirmó Duarte a la AFP.
El interés por el béisbol de las Grandes Ligas es transversal en la región, con presencia de peloteros dominicanos, venezolanos, puertorriqueños, mexicanos y panameños en las principales franquicias, algo que en el ámbito local convive con la atención al fútbol de la Marea Roja o a episodios de la historia del boxeo como la muerte de Ismael Laguna, el 'Tigre de Colón'.
En medio de las dificultades físicas y deportivas, Soto recurrió a su fe como sostén personal, algo que expresó durante la entrevista mientras vestía una camisa con la inscripción «Jesus Won» (Jesús ganó). «Para mí, Dios es todo. Me da la oportunidad de estar aquí y sin él yo no estaría aquí, es una parte muy importante para mí y para mi carrera, mi familia y siempre lo llevo presente», comentó.
De cara a la temporada 2027, Soto planteó una fórmula simple para revertir el resultado de esta campaña, en la que los Mets contaron con uno de los presupuestos más altos de las Grandes Ligas sin que ello se tradujera en resultados. «Ganar más partidos, eso es todo lo que hay que cambiar», finalizó el dominicano ante la AFP.