El salto de tensión no responde a un capricho de ingeniería, sino a una limitación física que la propia Marina reconoce sin rodeos. La red heredada de 450 voltios, pese a su fiabilidad acumulada durante años de servicio, había llegado a un punto en el que apenas quedaba margen para alimentar equipos que consumen cada vez más energía, en particular los radares de última generación y las futuras armas de energía dirigida, es decir, láseres capaces de derribar drones con electricidad en lugar de munición.
«Aunque muy fiable, esta red eléctrica heredada está cerca de su capacidad, lo que deja poco margen para alimentar sistemas de radar modernos que consumen mucha energía o futuras armas de energía dirigida», sostiene la nota de la Marina de Estados Unidos.
El documento, firmado por la alférez Carmen Iman, del Mando de la Fuerza de Superficie de la Flota del Pacífico, no se limita a describir un barco aislado. Habla de una familia completa: dos unidades Flight III ya entregadas y otras 23 bajo contrato o en construcción en los principales astilleros del país, lo que convierte este rediseño eléctrico en el estándar de la próxima generación de destructores estadounidenses. La clase Arleigh Burke, botada por primera vez en 1989, es la columna vertebral de la flota de superficie de Estados Unidos y la serie de destructores más numerosa fabricada por Occidente desde la Segunda Guerra Mundial.
El radar SPY-6 como origen del rediseño
El motivo de fondo tiene nombre propio: el radar AN/SPY-6(V)1, también llamado AMDR, fabricado por Raytheon. Según la propia compañía, el sistema del Flight III se compone de cuatro caras fijas, cada una con 37 módulos independientes conocidos como RMA, descritos como antenas de radar autónomas encajadas en cubos de unos 61 centímetros de lado. Cada cara mide aproximadamente 4,27 por 4,27 metros, una superficie similar a la del antiguo SPY-1D, pero con un salto de sensibilidad que Raytheon cifra en más de 30 veces superior, según recogió en 2017 el diario Honolulu Star-Advertiser. La misma compañía sostiene que el nuevo radar puede ver «un objetivo de la mitad de tamaño al doble de distancia».
«Este radar revolucionará el futuro de la Marina de Estados Unidos y aporta una capacidad que nuestra nación necesita hoy», declaró la capitana Seiko Okano, responsable del programa de sensores de superficie.
La primera matriz del SPY-6 se entregó en julio de 2020 al astillero de Huntington Ingalls, en Pascagoula (Misisipi). El capitán Jason Hall, responsable de sensores de superficie en la Oficina Ejecutiva de Programas de Sistemas Integrados de Combate, explicó entonces en una nota de Raytheon recogida por Naval News que el radar transformaría las capacidades operativas de la flota de superficie al permitir detectar amenazas a mayor distancia y reaccionar con más rapidez. Kim Ernzen, vicepresidenta de Naval Power en Raytheon Missiles & Defense, situó el desarrollo en el contexto de un escenario de amenazas cambiante.
«Las amenazas para los barcos de la Marina son cada vez más pequeñas y más rápidas. El SPY-6 ampliará el alcance de la Marina frente a peligros como drones, misiles balísticos, aviones y barcos no tripulados», afirmó Kim Ernzen, vicepresidenta de Naval Power en Raytheon Missiles & Defense.
Generadores heredados de los Zumwalt
La cifra de 4.160 voltios tiene un origen concreto y documentado. En noviembre de 2015, el entonces responsable del programa DDG-51, el capitán de navío Mark Vandroff, explicó a USNI News que la Marina sustituiría los tres generadores Rolls-Royce de 3 megavatios que montan los Flight IIA por el modelo de 4 megavatios empleado en los destructores de la clase Zumwalt, que ocupa el mismo volumen a bordo. Esos generadores producen corriente a la nueva tensión, lo que Vandroff describió como una solución más eficiente y más segura, aunque exige instalar aparamenta eléctrica de mayor coste. El sistema de distribución, por su parte, se tomó directamente del buque de asalto anfibio USS America (LHA-6), que ya operaba con esa tensión.
El aumento de potencia del radar trae consigo un problema térmico que el diseño del Flight III también aborda. La nota de la Marina detalla que el buque incorpora unidades de aire acondicionado más capaces y mayor capacidad de agua refrigerada para sostener la carga combinada del AMDR y del sistema de combate Aegis. Vandroff precisó en 2015 que los Flight IIA emplean cinco plantas de 200 toneladas de refrigeración cada una —la tonelada de refrigeración equivale a unos 3,5 kilovatios—, mientras que las nuevas, heredadas del programa de buques anfibios San Antonio, alcanzan las 300 toneladas por unidad sin aumentar el espacio ocupado.
«El radar es nuevo, pero todo lo demás que le he descrito no lo es: son los generadores del 1000, las plantas de aire acondicionado del LPD-17 y el sistema de distribución eléctrica del LHA-6», resumió el capitán de navío Mark Vandroff, entonces responsable del programa DDG-51.
El rediseño también alteró el peso y la forma del casco. El Flight III desplaza más de 9.500 toneladas, frente a unas 9.300 del Flight IIA anterior, con acero modificado para soportar el nuevo equipamiento. Vandroff explicó que el cambio en la popa fue deliberadamente limitado, con el fin de recuperar el margen de crecimiento perdido sin comprometer otras prestaciones del buque.
La Marina sostiene que la combinación del radar SPY-6 con el sistema Aegis Baseline 10 permite al Flight III ejecutar simultáneamente la defensa aérea y la defensa contra misiles balísticos sin pérdida de rendimiento, realizando en la práctica el trabajo que antes requería dos buques Flight IIA. Ese salto de capacidad se inscribe en el mismo esfuerzo de modernización naval que explica iniciativas de defensa civil en el flanco europeo, como el plan de Dinamarca para usar tiendas de Ikea como refugios ante catástrofes y sabotajes.
El Jack H. Lucas se puso en servicio en Tampa (Florida) el 7 de octubre de 2023 y lleva el nombre de Jacklyn «Jack» Lucas, quien con 17 años se convirtió en el marine más joven en recibir la Medalla de Honor por sus acciones en Iwo Jima el 20 de febrero de 1945. Su destino previsto, según la Marina, es el de comandante de defensa aérea y antimisiles dentro de un grupo de ataque de portaaviones.
