El discurso, pronunciado ante el Parlamento de Rabat, apuntó contra lo que el rey calificó de «declaraciones irresponsables de sectores políticos y mediáticos» que llegan a Marruecos desde España. La formulación, genérica, evita nombrar a Madrid de forma explícita, pero se produce en un momento de máxima sensibilidad en la relación bilateral.
«La cooperación entre ambos países nunca debe ser objeto de presión, amenaza ni chantaje», advirtió el rey Mohamed VI desde el Parlamento de Rabat.
El viaje de Felipe VI a las dos ciudades autónomas, anunciado a comienzos de mes, ha sido descrito como de «alto riesgo diplomático»: sería el primer desplazamiento de un jefe del Estado español a Ceuta y Melilla en años, territorios cuya soberanía Marruecos no reconoce como española. Rabat ha mantenido hasta ahora silencio oficial sobre la fecha concreta del desplazamiento, un mutismo que contrasta con la contundencia del discurso de este viernes.
El mensaje se enmarca en la apertura del nuevo periodo de sesiones tras las elecciones legislativas celebradas en Marruecos, un acto que el monarca aprovecha habitualmente para fijar las líneas de la política exterior del reino. La monarquía alauí concentra en la práctica buena parte de las competencias en relaciones exteriores y seguridad, por encima del Gobierno surgido de las urnas.
La relación entre Rabat y Madrid ha atravesado episodios de tensión recurrente desde la crisis diplomática de 2021, cuando la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, derivó en la entrada masiva de migrantes por Ceuta, con miles de personas cruzando la frontera en pocas horas. Aquel episodio marcó un antes y un después en la gestión española de la frontera sur y en la dependencia de Madrid de la cooperación marroquí en materia migratoria.
Aquella crisis obligó a Marruecos y España a recomponer una relación bilateral que incluye cooperación en seguridad, control fronterizo y comercio, con Marruecos como socio comercial de referencia para España en el norte de África. El marco se rige por acuerdos bilaterales y por la hoja de ruta conjunta pactada entre ambos gobiernos en 2022, que no aborda la cuestión de la soberanía sobre Ceuta y Melilla, un asunto que Rabat considera no resuelto.
El discurso llega mientras el debate público en España gravita en torno a tensiones internas, como reflejan las convocatorias que han llevado a decenas de miles de personas a pedir en Madrid una huelga general por la vivienda, en paralelo a la crisis diplomática que ahora se abre con Rabat.
El Gobierno español no ha hecho público un calendario detallado de la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, prevista para la semana próxima, mientras Rabat mantiene la ambigüedad oficial sobre su postura ante el viaje real.