Entre las figuras conservadas destaca una representación de Eros, el dios griego del amor, que se mantiene legible pese al deterioro parcial de la estructura que la rodea, según la cadena Vizion Plus. Los especialistas trabajan ahora en documentar las estructuras y los materiales, además de limpiar y consolidar los mosaicos para su conservación y su estudio posterior.
Los trabajos forman parte del proyecto albano-italiano Arqueología del paisaje en la zona de Tepelenë-Memaliaj, que organiza la Academia de Estudios Albanológicos con la Universidad Aldo Moro de Bari y el respaldo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia. La investigación la dirigen Eduart Shehi y Sabina Veseli, del Instituto de Arqueología y de la Academia de Estudios Albanológicos de Tirana, junto con Custode Silvio Fioriello, arqueólogo de la institución italiana.
Una veintena de sitios ya catalogados en 2023
El hallazgo se suma a lo que el proyecto ya había documentado en su primera campaña, en 2023. En aquella prospección, los arqueólogos recorrieron unas 70 hectáreas, registraron 67 unidades topográficas y aislaron una veintena de sitios, la mayoría con varias fases de ocupación, según el comunicado de la Academia de Estudios Albanológicos.
En la zona ya se conocía un gran edificio de época romana con instalaciones termales, localizado en parte en 2017, y dos asentamientos habitados desde el final del período ilirio hasta la Antigüedad tardía. La ocupación del territorio es muy anterior al período romano: la prospección de 2023 recuperó abundante material del Neolítico final y de toda la Edad del Bronce en un área que, según la Academia, podría corresponder al mayor asentamiento neolítico de Albania y quizá del suroeste de los Balcanes.
«Esto es muy importante para nosotros. Los mosaicos y las estructuras aportan información nueva sobre la historia y la vida en este territorio durante el período romano», Custode Silvio Fioriello, arqueólogo de la Universidad Aldo Moro de Bari.
El yacimiento se asoma al Vjosa, un río de 272 kilómetros que fluye sin una sola presa que interrumpa su curso desde que nace en los montes Pindo, en Grecia, hasta que desemboca en el Adriático tras atravesar el sur de Albania, con al menos once afluentes principales, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El cauce conserva meandros, lagunas en herradura y cañones que la mayoría de los ríos europeos perdió con la canalización y las presas, un conjunto de hábitats del que dependen aves y peces migratorios.
Albania declaró el tramo albanés del curso Parque Nacional del Río Salvaje Vjosa en marzo de 2023, el primero de Europa dedicado a un río salvaje. Según la web oficial del parque, el área protegida cubre 12.727 hectáreas e incluye todo el curso del Vjosa y cuatro de sus afluentes, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza enumera las minicentrales hidroeléctricas, la extracción de grava, agua y petróleo, la urbanización y el turismo entre los riesgos que persisten sobre el entorno.
La figura de Eros situada entre las teselas enlaza este hallazgo con el modo en que una frase atribuida a Neruda sobre el amor es en realidad de Ramón Llull: la iconografía clásica del amor sobrevive en soportes y atribuciones que cambian con los siglos. El equipo prevé sumar a más estudiantes albaneses a las próximas campañas de excavación en Qesarat, donde continuarán los trabajos de documentación y conservación de los mosaicos recién descubiertos.

