La recompensa por Valencia González subió de $20 millones a $25 millones, según informó el Departamento de Estado, que también ofrece hasta $15 millones por cada uno de otros tres cabecillas: Audias Flores Silva, alias Jardinero; Gonzalo Mendoza Gaytán, alias Sapo, y Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias Chorro, yerno del propio Oseguera Cervantes.
La lista incluye además hasta $10 millones cada una por Ricardo Ruiz Velasco, alias Tripa; Julio César Montero Pinzón, alias El Tarjetas, y Carlos Andrés Rivera Varela, alias La Firma. Por Griselda Margarita Arredondo Pinzón se ofrecen hasta $2 millones, la cifra más baja del paquete anunciado.
Junto con las recompensas, el Departamento de Estado dispuso la prohibición de entrada a territorio estadounidense de 65 personas identificadas como familiares o socios de integrantes del CJNG. De ese total, 26 tenían visados vigentes que fueron revocados, de acuerdo con la información divulgada por la cartera diplomática.
La administración de Trump estableció la lucha contra el narcotráfico como una de sus prioridades ante la crisis de fentanilo en Estados Unidos, que en los últimos años ha registrado cifras récord de muertes por sobredosis de ese opioide sintético, según el Departamento de Estado. El CJNG figura entre las organizaciones señaladas por Washington por el tráfico de drogas sintéticas hacia el mercado estadounidense.
El Ejecutivo estadounidense designó a los principales cárteles mexicanos como grupos terroristas, una calificación que amplió el marco legal para sanciones más severas y que ha sido acompañada de amenazas de acciones militares directas dentro de territorio mexicano. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado categóricamente esa posibilidad, al considerar que vulneraría la soberanía del país.
El 22 de febrero pasado, en medio de las presiones de Washington, el Ejército mexicano abatió a El Mencho durante un operativo en Jalisco. El líder del CJNG, uno de los principales criminales buscados por Estados Unidos, murió por heridas de bala, según reportaron en su momento las autoridades mexicanas. Su muerte dejó abierta la disputa por el control de la organización, un vacío que, según las recompensas anunciadas esta semana, Estados Unidos identifica ahora en la figura de Valencia González como principal sucesor.
Un istmo de tránsito bajo la lupa
El anuncio no es un asunto ajeno para la región centroamericana ni para Panamá. Por su posición geográfica entre Suramérica y los mercados de consumo en el norte, el istmo panameño ha sido históricamente un corredor de tránsito de estupefacientes, un fenómeno documentado por el Ministerio Público en los decomisos periódicos que se registran en los puertos del Pacífico y el Atlántico.
El uso de recompensas millonarias como herramienta de cooperación judicial internacional tiene largo recorrido en la política exterior estadounidense hacia América Latina. Desde los años noventa, el programa de recompensas del Departamento de Estado se ha empleado contra líderes de cárteles colombianos y mexicanos, con resultados dispares: en ocasiones ha derivado en capturas de alto perfil y en otras ha permanecido años sin efecto. Panamá conoce de cerca la lógica de estas operaciones desde la intervención estadounidense de diciembre de 1989, que culminó con la captura del general Manuel Antonio Noriega y su posterior juicio por narcotráfico en cortes de Estados Unidos.
El Órgano Ejecutivo panameño, a través del Ministerio de Seguridad Pública y del Ministerio Público, mantiene mecanismos de cooperación con agencias estadounidenses para el intercambio de información sobre rutas de narcotráfico que atraviesan el país. Esa cooperación se sustenta en acuerdos bilaterales de larga data y en la participación de Panamá en foros regionales de seguridad.
La política de recompensas se suma a una batería de medidas de la administración de Trump que incluye sanciones económicas, restricciones migratorias y presión diplomática sobre el gobierno mexicano para intensificar las operaciones contra los cárteles. La tensión entre Washington y la administración de Sheinbaum por la posibilidad de intervenciones militares directas se mantiene como uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral.
De cara a los próximos meses, la atención se centrará en si las nuevas recompensas generan información que conduzca a capturas efectivas y en la evolución de la disputa interna por el liderazgo del CJNG tras la muerte de su líder. Para Panamá y el resto de la región, el desenlace de esa pugna podría incidir en la intensidad del tráfico de estupefacientes que utiliza el istmo como punto de paso hacia el norte.