Un mapeo realizado en Cantabria y citado por la campaña cifra en el 95% los parques infantiles de la comunidad cubiertos con este material, porcentaje que sus impulsores consideran extrapolable al resto de España. La organización denuncia que los «plazos legales obsoletos» permiten que esos suelos sigan instalándose pese a los riesgos que atribuye a su composición: una mezcla de neumáticos reciclados, resinas, colorantes y metales pesados.
El portavoz de Ecologistas en Acción, José Antonio Sánchez Raba, explica que la exposición a esos compuestos se produce por tres vías: contacto dérmico, inhalación de compuestos orgánicos volátiles e ingestión accidental de partículas desprendidas por el desgaste. La campaña insiste en el «efecto cóctel»: los tóxicos acumulados en el parque se suman a los que los menores reciben en casa, el colegio y otros entornos.
«El objetivo no es que los niños dejen de jugar sino garantizar que puedan hacerlo en entornos más seguros y naturales. Los niños deben reconectar con la naturaleza, no con los derivados del petróleo», subraya Sánchez Raba, portavoz de Ecologistas en Acción.
Sánchez Raba recuerda que las directivas europeas han comenzado a restringir el relleno granular en superficies deportivas, aunque lamenta una moratoria que extiende los plazos de adaptación hasta el 17 de octubre de 2031. A su juicio, ese margen supone «una barra libre para que el lobby del petróleo siga haciendo negocio», y pide «no confundir legalidad con inocuidad».
Eljarrat y Ortega alertan del medio plazo
La investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC Ethel Eljarrat plantea centrar el debate en determinar el grado real de exposición infantil a unos compuestos que, según explica, «se van liberando en pequeñas cantidades, paulatinamente» y pueden generar efectos dañinos no inmediatos, sino a medio o largo plazo. El pediatra experto en salud ambiental Juan Antonio Ortega asegura que los experimentos con animales muestran que la inhalación prolongada de esos volátiles puede provocar cáncer, por lo que reclama retirar el caucho sin esperar otros «50 años», el tiempo que, recuerda, se tardó en establecer el vínculo entre el tabaco y el cáncer.
«Estos compuestos tienen elementos que se ha probado muchas veces que son peligrosos para la salud. Contienen moléculas que actúan como disruptores endocrinos que alteran procesos de nuestra fisiología», sostiene Fernando Valladares, científico del CSIC y divulgador ambiental.
Valladares, que califica de «mala idea» el uso del caucho reciclado en superficies infantiles, subraya que el riesgo afecta de forma particular a niños, adolescentes y mujeres embarazadas, los grupos con mayor exposición en estos espacios. La controversia no es la primera que enfrenta la seguridad química de materiales de uso cotidiano con su regulación: la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) venía estudiando desde hace años los microplásticos del granulado de caucho usado en el césped artificial antes de la moratoria que ahora denuncian los ecologistas.
Ecologistas en Acción añade argumentos económicos y climáticos. Defiende que materiales como la arena, la gravilla o la hierba resultan «mucho más baratos» al no requerir el mantenimiento que exige el caucho, que se deteriora con el roce, la lluvia y el paso del tiempo. La organización advierte de que estos suelos actúan como acumuladores de calor durante las olas de temperatura extrema y de que el agua de lluvia puede arrastrar los compuestos hacia el subsuelo, contaminando tierra y aguas cercanas. Frente a ello, reivindica que los suelos naturales combinados con arbolado crean refugios climáticos y favorecen el contacto con microorganismos que, según sostiene, refuerzan el sistema inmunitario infantil.
El sector del reciclaje de neumáticos, representado por entidades como Signus, Sistema Integrado de Gestión de Neumáticos Usados, defiende el papel de estos pavimentos en la economía circular, al dar una segunda vida a los neumáticos fuera de uso y aprovechar su alta amortiguación frente a los golpes. La polémica se suma a otras controversias recientes sobre riesgos y salud infantil, como la prohibición de la aspirina en menores de 16 años por el síndrome de Reye decretada por la Aemps.
La moratoria europea que aplaza hasta el 17 de octubre de 2031 las restricciones al relleno granular en superficies deportivas fija el horizonte regulatorio sobre el que se libra la disputa entre administraciones, ecologistas y sector del reciclaje.