La celebración tuvo lugar en el Faraz Cricket Ground. El portavoz de la Policía local, Khurram Shehzad, trasladó a la agencia EFE que se congregaron más de 5.000 personas atraídas por el reclamo de los regalos: cada uno de los 50 premios en metálico ascendía a 50.000 rupias pakistaníes, unos 160 euros al cambio. La afluencia superó con creces la capacidad del espacio habilitado.
El portavoz situó el origen del incidente en el propio acceso. «Habían cerrado la puerta y la abrieron de golpe, lo que provocó la estampida», relató Shehzad a EFE. La avalancha de empujones y caídas causó la muerte de una persona en el lugar y de una segunda tras ser trasladada a un hospital; otras 18 resultaron heridas y fueron atendidas por los servicios de emergencia.
Lo que estaba previsto como un gesto festivo previo al enlace matrimonial de Mr. Patlu, con música y sorteos pensados para reforzar su popularidad, terminó convertido en un suceso con víctimas mortales y una investigación judicial abierta en la provincia del Punyab.
Cargos contra decenas de personas
Las autoridades paquistaníes han registrado cargos contra varias personas identificadas, entre ellas el propio Ansar Jatt, además de entre 40 y 45 vigilantes de seguridad del evento que todavía no han sido identificados, según la información facilitada por la Policía a EFE. Seis de los acusados ya han sido detenidos, mientras Mr. Patlu permanece huido. La investigación trata de esclarecer si los organizadores incumplieron los protocolos de seguridad y las condiciones del permiso concedido para la celebración.
Las estampidas en aglomeraciones son recurrentes en Pakistán y en países de la región, a menudo ligadas al reparto de ayudas o premios. En abril de 2016, el reparto de limosnas durante el Ramadán en Karachi provocó una estampida con varios muertos, y episodios similares se repiten en concentraciones religiosas y repartos benéficos sin dispositivos de control proporcionados al público esperado.
El caso ha puesto el foco en la responsabilidad de quienes organizan convocatorias multitudinarias a través de las redes sociales. La misma lógica de movilización exprés que estudian otras historias de la sección, como la de un hospedaje rural portugués que busca voluntarios por 20 horas semanales, muestra cómo una publicación puede desplazar a cientos o miles de personas en horas; cuando el reclamo es un premio económico tangible, el margen de error se estrecha.
Mientras la investigación avanza en Sialkot, el proceso judicial abierto contra el tiktoker y el personal de seguridad contratado deberá determinar el grado de responsabilidad de cada implicado. Dos personas murieron en una fiesta concebida para celebrar una boda.
