Zelenski situó el centro humanitario como objetivo directo del bombardeo, no como daño colateral de un ataque contra infraestructura militar o energética, el argumento que Moscú ha empleado en episodios anteriores contra instalaciones civiles.
"Es un ataque con pocos precedentes", denunció Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, al referirse al bombardeo sobre "el refugio donde la gente se guarecía".
El relato ucraniano describe el lanzamiento de una decena de artefactos explosivos contra las instalaciones donde se concentraba la ayuda destinada a la población, una de las más castigadas por los combates desde que las tropas rusas ocuparon parcialmente la región en los primeros meses de la invasión. Zaporiyia, con su central nuclear bajo control ruso desde marzo de 2022, se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto, tanto por el riesgo nuclear como por la presión sobre los corredores de evacuación civil.
La cifra de 24 fallecidos situaría este ataque entre los más letales contra población civil registrados en el sur de Ucrania desde el inicio de la invasión en febrero de 2022. Kiev no precisó el número de heridos ni si entre las víctimas hay menores o trabajadores humanitarios.
Ciberataques a los sistemas de alerta
El bombardeo se produce en un contexto de escalada que no se limita al terreno convencional. Rusia y Ucrania han intercambiado recientemente ciberataques contra sus sistemas de alerta, generando falsas alarmas sobre ataques nucleares entre la población de ambos países, un frente digital que se suma a los combates terrestres y aéreos y que organismos como la Agencia Internacional de la Energía Atómica siguen por su vinculación con la seguridad de las centrales nucleares ucranianas.
El Kremlin mantiene su posición histórica de negar que sus fuerzas tengan como objetivo instalaciones civiles, atribuyendo los daños a sistemas de defensa antiaérea ucranianos o a infraestructura de uso dual. Esta disputa sobre la autoría y el objetivo real de los bombardeos se repite en prácticamente todos los ataques con víctimas civiles documentados desde 2022, lo que dificulta la verificación independiente inmediata sobre el terreno.
La guerra en Ucrania acumula ya más de cuatro años desde la invasión a gran escala, con episodios recurrentes de ataques contra infraestructura civil y humanitaria en ciudades como Mariúpol, Bajmut o la propia Zaporiyia, que organismos de Naciones Unidas han documentado parcialmente sin que ello haya derivado en un alto el fuego estable. Zelenski insistió en que el ataque se dirigió contra un espacio donde la población buscaba protección, no contra un objetivo militar.
