Según relató la ministra, el presidente mantuvo conversaciones «con quien tuvo que tenerlas», viajó a la ciudad autónoma durante el episodio y, a su juicio, dejó resuelto el problema. Morant defendió además que Sánchez pudiera disfrutar de su periodo vacacional pese a la situación: «Puede escuchar música; yo creo que sí», respondió al ser preguntada por un vídeo publicado por el presidente en Instagram con recomendaciones musicales para el verano, difundido en plena crisis fronteriza. La ministra afirmó suscribir «todas las palabras del presidente» y su «postura», y calificó a España como «un faro de la socialdemocracia» frente a otros países.
Las declaraciones contrastan con los datos que, según fuentes de la Guardia Civil, se manejan sobre el terreno, que apuntan a que al menos 6.000 migrantes continuarían en Ceuta semanas después del pico de llegadas, lejos de la imagen de resolución transmitida por el Ejecutivo. A esa discrepancia se suma la preocupación por un posible nuevo episodio: distintas informaciones apuntan a que grupos de migrantes marroquíes estarían organizándose a través de redes sociales para un nuevo intento de salto colectivo el próximo 15 de agosto, fecha que coincide con el periodo de mayor actividad turística y menor dotación de efectivos por las vacaciones estivales.
En la misma entrevista, Morant trasladó críticas al Partido Popular y a Vox, a los que acusó de alinearse con posiciones internacionales vinculadas al expresidente estadounidense Donald Trump y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, un argumento que el PSOE ha empleado de forma recurrente para marcar distancia con la derecha y la ultraderecha en materia de política exterior. Ambas formaciones han reclamado en los últimos días la comparecencia del ministro del Interior y, en su caso, del propio Sánchez en el Congreso para detallar el operativo desplegado y las medidas previstas ante un eventual repunte, y han cuestionado que el Gobierno dé por cerrada una situación que, según los datos disponibles, seguiría activa.
Un territorio con antecedentes de saltos masivos
La gestión de las fronteras exteriores en Ceuta y Melilla corresponde, según la Ley Orgánica 4/2000 de Extranjería y su reglamento de desarrollo, al Ministerio del Interior, en coordinación con Asuntos Exteriores para la dimensión diplomática con Marruecos. El Código de Fronteras Schengen —Reglamento (UE) 2016/399— obliga además a España a garantizar controles eficaces en estos puntos, dado que ambas ciudades autónomas constituyen frontera exterior de la Unión Europea, un factor que en episodios previos ha generado tensiones con Bruselas cuando se han producido entradas masivas.
Ceuta, un territorio de apenas 19 kilómetros cuadrados fronterizo con Marruecos, ha sido escenario en el pasado de episodios comparables. El precedente más grave se registró en mayo de 2021, cuando alrededor de 8.000 personas entraron en pocas horas tras una relajación de los controles marroquíes, en plena crisis diplomática abierta por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Las relaciones migratorias entre Madrid y Rabat están marcadas históricamente por esa correlación entre presión fronteriza y coyuntura diplomática, en la que el estatuto de las dos ciudades autónomas —reclamadas por Marruecos— actúa como telón de fondo recurrente desde antes de la Transición.
El Gobierno marroquí no se ha pronunciado públicamente sobre las causas del último episodio ni sobre una posible nueva movilización para mediados de agosto. Por parte española, más allá de las valoraciones políticas de Morant, el Ejecutivo no ha ofrecido un balance detallado del operativo. La ministra tampoco aportó datos concretos sobre expulsiones, retornos o solicitudes de protección internacional tramitadas tras el episodio, información que corresponde publicar de forma periódica al Ministerio del Interior a través de sus balances estadísticos.
El registro de estos movimientos no se refleja en tiempo real en las estadísticas oficiales: el Instituto Nacional de Estadística no dispone de series específicas sobre entradas irregulares, que se contabilizan a través de los balances quincenales del Ministerio del Interior y de los informes de Frontex, la agencia europea de fronteras. La ruta del Mediterráneo occidental, que incluye los accesos a Ceuta y Melilla, figura entre las de mayor actividad de las últimas campañas según los propios informes de la agencia.
La incógnita sobre el número exacto de personas que permanecen en Ceuta y sobre los recursos previstos para afrontar un eventual repunte a mediados de agosto continúa abierta. La oposición ha adelantado que exigirá explicaciones cuando el Congreso retome su actividad ordinaria tras el parón estival, en septiembre, mientras que el Ministerio del Interior no ha confirmado por el momento ninguna comparecencia extraordinaria antes de esa fecha. El próximo hito señalado, el 15 de agosto, medirá tanto la solidez de la afirmación de Morant sobre el problema resuelto como la capacidad de respuesta del dispositivo desplegado en la frontera sur.


