«Le pediría simplemente que elija entre dos opciones. ¿Juego de tronos o Friends?», preguntó Colau cuando el programa le pidió dejar grabada una cuestión dirigida a la líder morada. «Hablábamos de formas de entender el poder, ¿no?», justificó. La candidata no detalló qué serie asociaría a cada bando, de modo que dejó la interpelación como una lectura abierta sobre el estilo de negociación de los últimos meses.
Antes de esa pregunta, Colau defendió la gestión de su propia coalición frente a quienes no se sumaron al pacto. «Yo creo que las 15 formaciones que hemos impulsado del Frente Amplio hemos dejado claro que queremos ir juntas y conseguir el máximo resultado para seguir transformando este país», insistió, antes de dirigirse a los ausentes.
«Algunos han querido ir solos, que respondan ellos», afirmó Ada Colau, candidata de Frente Amplio a la presidencia del Gobierno.
La «gula» de Rufián, el «exhibicionismo» de Iglesias
En una dinámica de la entrevista que planteaba atribuir pecados capitales a distintos líderes, Colau eligió la «gula» para el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, al que acusó de haber puesto «la miel en los labios durante más de un año hablando y hablando y prometiendo la unidad de la izquierda y al final se ha ido a cenar solo».
El reparto continuó con el exlíder de Podemos Pablo Iglesias, al que atribuyó «exhibicionismo» por «cómo ha ido explicando que no entraría en el Frente Amplio». Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le asignó la «pereza», al reprocharle que «no hay manera» de que el PSOE legisle «en materia de vivienda» pese a asegurarlo durante años.
Las declaraciones respondían a la entrevista que Sánchez concedió el mismo jueves en La revuelta de TVE. Según Colau, el presidente pidió el voto para Frente Amplio «sin quererlo» al valorar positivamente cuatro medidas impulsadas por ministerios de Sumar: las subidas del SMI, la reforma laboral, la contratación fija y los decretos de vivienda.
La candidata reivindicó las movilizaciones por la vivienda, asunto que conecta con otras polémicas recientes como que el BOE permite al inquilino descontar del alquiler reparaciones que el casero no atiende, e instó a los votantes de izquierdas a protestar por esta causa. La fractura que escenifica no es inédita en la izquierda española: en las generales de 2015 y 2016, la división entre PSOE y Podemos marcó dos legislaturas de bloqueo hasta la investidura de Rajoy.
Colau explicó además los motivos de su regreso a la primera línea: fue la petición de «unidad» trasladada por votantes de izquierdas lo que la convenció. Relató que había recibido distintas propuestas que declinó, entre ellas la de ser ministra del Gobierno surgido de las elecciones generales de julio de 2023.