La precisión responde puntualmente a una nota publicada por el diario La Prensa el viernes 4 de septiembre de 2026, titulada «Un juez ordena proteger el terreno donde se encontraba el monumento chino demolido por orden de Stefany Peñalba», en la que se afirmaba que el espacio «albergaba un monumento chino construido como símbolo de la amistad entre Panamá y la República Popular China». Es esa caracterización la que la entidad cuestiona.
Según la Asociación China de Panamá, el monumento y el parque que lo rodeaba fueron concebidos y construidos en 2004 para conmemorar los 150 años de la presencia de la diáspora china en el país, contados a partir de la llegada de los primeros inmigrantes chinos en 1854. Aquellos precursores arribaron al istmo para participar en la construcción del Ferrocarril de Panamá, una de las obras de ingeniería más relevantes del siglo XIX en la región y antecedente directo de las infraestructuras que décadas después harían posible la vía interoceánica.
La entidad sostiene que la obra buscaba honrar la memoria de esos precursores y reconocer «el invaluable legado histórico, cultural, social, económico y humano» de generaciones de panameños de ascendencia china, un colectivo con presencia consolidada en la vida comercial, social y política del país desde hace más de siglo y medio.
El centro de la rectificación es la distinción entre memoria comunitaria y relación entre Estados. «El significado y propósito fundamental de este monumento están vinculados a la memoria histórica y al legado de la diáspora china en Panamá, y no a la representación y/o amistad entre Estados», señala la carta, que reclama al diario transmitir a la ciudadanía una versión «fiel y correcta» sobre el origen y el sentido de la obra.
La comunidad de ascendencia china figura entre los grupos de inmigración más antiguos del país, con una huella que se remonta a mediados del siglo XIX y que se renovó con sucesivas oleadas migratorias posteriores. Esa larga presencia explica, según la asociación, que el monumento se conciba «ante todo» como «un símbolo de reconocimiento, gratitud y memoria histórica», y no como un gesto de cooperación diplomática con Pekín.
La distinción no es menor en términos de encuadre público. Panamá estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China en 2017, tras poner fin a sus vínculos formales con Taiwán, un giro que en su momento generó debate político interno. En ese contexto, monumentos y gestos vinculados a la comunidad china local han sido interpretados en ocasiones como parte de la relación bilateral, una lectura que la entidad busca separar de la memoria de la diáspora.
Sobre la controversia que originó la carta, un juez dispuso medidas para proteger el terreno donde se encontraba la estructura, según la resolución judicial reportada por La Prensa. La disputa se centra en el destino del espacio público del mirador, uno de los puntos panorámicos más visitados de la capital por su vista al Puente de las Américas y a la entrada del Canal.
La alcaldía de Panamá, a cargo de Stefany Peñalba, no ha ofrecido hasta el momento una explicación pública detallada sobre las razones de la demolición, más allá de lo recogido en la resolución judicial que motivó la medida de protección del terreno. La ausencia de una versión oficial del municipio deja abierta la pregunta sobre si la intervención respondió a razones de seguridad estructural, planificación urbana u otro motivo administrativo.
La medida cautelar dictada por el juez se inscribe en el mecanismo ordinario de tutela del espacio público y del patrimonio conmemorativo, mediante el cual un tribunal puede ordenar el resguardo de un predio en litigio para evitar alteraciones irreversibles mientras se resuelve el fondo del asunto. La resolución, previa a la carta aclaratoria, no zanja el futuro del mirador ni la eventual reposición de la obra.
El mirador del Puente de las Américas es un punto de referencia turística y ceremonial de la capital, empleado con frecuencia para actos vinculados a la historia de la relación de Panamá con la vía interoceánica, hoy administrada por la Autoridad del Canal de Panamá. Su condición de espacio público de alto valor simbólico explica la sensibilidad del litigio sobre el destino del terreno.
La carta fue publicada por La Prensa como réplica y difundida sin modificaciones, conforme a la práctica del propio diario, que advierte que «las réplicas son publicadas tal como son enviadas por su autor». La Asociación China de Panamá reafirmó en el documento su «compromiso con la preservación de la verdad histórica» y con el fortalecimiento del entendimiento mutuo entre la comunidad de ascendencia china y el resto de la sociedad panameña.
El caso judicial sobre la protección del terreno del mirador continúa abierto. Se espera que en las próximas semanas se conozcan más detalles sobre los alcances de la orden judicial y sobre si existe algún plan, municipal o comunitario, para restituir algún tipo de reconocimiento en el lugar donde se ubicaba el monumento original.