Según el testimonio paterno, la familia viajó a recibir una finca en la región de La Mojana, en Sucre. María Eugenia Otero, madre del hoy presidente, se encontraba embarazada y quedó aprisionada en un mecedor cuando la embarcación se hundió. "María Eugenia estaba embarazada y la lancha se hundió. Ella iba sentada en un mecedor pequeño y quedó aprisionada. Me la quitaron de los brazos unos lancheros que nos auxiliaron. Pensé que los perdía a los dos. Después de aquello comprendimos que había sido un milagro", relató el exmagistrado.
El susto llevó a la pareja a considerar un cambio en el nombre previsto para el hijo. "Yo quería llamarlo Sinuhé, pero después decidimos que se llamara Abelardo, como su papá y como su abuelo", precisó el padre del mandatario, en referencia a una tradición familiar que, según su relato, se remonta al menos tres generaciones atrás. El presidente lleva el nombre completo de Abelardo Gabriel De La Espriella Otero y tiene 48 años.
La crianza transcurrió en Montería, capital de Córdoba, en pleno Caribe colombiano. Allí, en medio de las sabanas cordobesas que el mandatario suele evocar en discursos y entrevistas, transcurrió una infancia que su padre describe marcada por una energía inagotable. "Cuando era niño, lo llevábamos en la mañana a un colegio y en la tarde a otro para cansarlo. Tenía muchísima energía. Lo mismo que ahora", comentó el exmagistrado.
Su padre fue magistrado y dirigente del Partido Liberal, mientras que su madre se encargó, según el relato, de la formación humanística del futuro presidente, combinando disciplina, vocación de servicio y gusto por el debate. Ese ambiente doméstico, donde confluían las discusiones políticas y las noticias del orden nacional, habría sembrado en el niño un interés temprano por los asuntos públicos.
Los discursos de Galán aprendidos de memoria
Uno de los episodios más citados por el padre del presidente es el de un casete grabado con discursos de Luis Carlos Galán cuando Abelardo tenía siete años. "Cuando Abelardo tenía 7 años, grabé un casete con los discursos de Luis Carlos Galán para escucharlos mientras viajábamos. Él terminó aprendiéndoselos de memoria y se los recitaba a mis amigos. Repetía frases enteras y decía: 'Galán ha demostrado que sí es posible derrotar las maquinarias. Ni un paso atrás'", recordó el exmagistrado, quien promovía el movimiento de Galán y Rodrigo Lara Bonilla.
La referencia a Galán y Lara Bonilla no es menor en la historia política colombiana. Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia, fue asesinado en Bogotá el 30 de abril de 1984, y Luis Carlos Galán, precandidato presidencial, fue asesinado en Soacha el 18 de agosto de 1989. Ambos dirigentes encarnaron un movimiento de renovación dentro del liberalismo —el Nuevo Liberalismo— que denunció la infiltración del narcotráfico en la política y pagó ese desafío con la vida.
Antes de convertirse en uno de los abogados más reconocidos del país y, posteriormente, en presidente de la República, De La Espriella mostró desde niño un carácter que su padre describe como fuerte y determinado, siempre en busca de juegos, actividades académicas y artísticas. Ese testimonio, según el exmagistrado, suele recordarse en las reuniones familiares, donde se rememora que el mandatario "casi no nace".
Marco constitucional y contexto del relato
El itinerario biográfico del presidente, desde las sabanas cordobesas hasta el ejercicio del derecho y la política nacional, se inscribe en una tradición no infrecuente en Colombia, donde figuras con formación jurídica han transitado hacia la primera magistratura. La Constitución Política de 1991, en su artículo 191, establece los requisitos para ejercer la Presidencia de la República: ser colombiano de nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de treinta años, condiciones que la Registraduría Nacional del Estado Civil verifica en el proceso electoral.
Los relatos de infancia de los jefes de Estado colombianos han sido, históricamente, objeto de interés público una vez asumido el cargo, en la medida en que permiten reconstruir el origen social y regional de quienes llegan a Casa de Nariño. En el caso de De La Espriella, su crianza en Montería y su vínculo con el Caribe colombiano han sido referencias recurrentes en sus intervenciones como mandatario.
Ni la Presidencia de la República ni el propio jefe de Estado se han pronunciado de manera oficial sobre los detalles específicos de este relato familiar, que hasta el momento se sostiene en el testimonio de su padre. La reconstrucción de estos episodios de infancia, incluido el naufragio en La Mojana sucreña, continúa apoyándose en la memoria familiar transmitida por el exmagistrado De La Espriella Juris.

