Gastélum, oriundo de Sinaloa, realizaba el directo junto a dos amigos, vestidos los tres de repartidores de comida como parte de un reto, cuando ocurrió el ataque. La transmisión fue retirada posteriormente por la plataforma, aunque portales de noticias conservaron y difundieron parte del video del momento del disparo. Sus dos acompañantes resultaron ilesos y sus testimonios, según las autoridades, serán clave para avanzar en las pesquisas.
Los primeros reportes de la policía local dieron cuenta de la muerte de un repartidor. Fue con la grabación de la transmisión y varios testimonios que la víctima quedó identificada posteriormente como Gastélum, un creador de contenido que difundía material orientado al entretenimiento —sketches de comedia, imitaciones, interpretaciones musicales— y sostenía una interacción constante con su comunidad a través de transmisiones en vivo.
El hecho ocurrió en una plaza comercial cercana a la sede de la fiscalía de Sinaloa, en Culiacán. Tras el reporte, funcionarios de la Fiscalía General del Estado se desplazaron hasta el lugar para adelantar las labores periciales y abrir la carpeta de investigación correspondiente. Uniformados de la Policía Estatal y efectivos del Ejército acordonaron el sitio para preservar la escena durante las primeras actuaciones, mientras expertos forenses recababan evidencia y retiraban el cuerpo, según imágenes de televisoras locales.
Culiacán, epicentro de una disputa criminal desde hace dos años
El ataque se enmarca en un contexto de violencia que sacude la capital sinaloense desde hace dos años, alimentada por las pugnas internas del cartel local. La prensa mexicana señala que alrededor de una decena de influencers, algunos de ellos presuntamente vinculados con bandas criminales, han sido asesinados en los últimos años en Sinaloa. No se ha establecido públicamente, hasta el momento, un móvil para el homicidio de Gastélum ni una vinculación con esas estructuras.
La violencia en Culiacán se agudizó a partir de septiembre de 2024, cuando el enfrentamiento entre facciones del principal cartel de la región derivó en una ola de homicidios, desapariciones y bloqueos que ha marcado la vida cotidiana de la ciudad. El fenómeno de la exposición pública de creadores de contenido en un entorno de alta criminalidad ha convertido a algunos de ellos en objetivos o en víctimas colaterales de esas disputas.
Las grabaciones, incorporadas al expediente
Las grabaciones de las cámaras de seguridad del establecimiento, junto con el material obtenido durante la transmisión en vivo, quedaron incorporadas como parte de las evidencias que examinarán las autoridades en el marco de la investigación. La identificación de los agresores dependerá, en buena medida, del cruce de ese material audiovisual con los testimonios de los acompañantes de la víctima y de los testigos presentes en la plaza comercial.
En el sistema de justicia penal mexicano, corresponde a la Fiscalía General del Estado integrar la carpeta de investigación, practicar las diligencias periciales y, de identificarse responsables, ejercer la acción penal ante un juez de control.
El caso reabre el debate sobre la seguridad de los creadores de contenido en regiones afectadas por la violencia del crimen organizado y sobre la difusión de imágenes de ataques mortales en plataformas digitales. Las autoridades estatales no habían emitido, al momento de esta publicación, un pronunciamiento oficial adicional sobre el avance de las pesquisas ni sobre la hipótesis del homicidio.
