El relato, difundido a través de medios locales, reconstruye una secuencia de minutos que el joven calificó de interminables. Según su testimonio, una decisión de último momento —un cambio en sus planes habituales— lo ubicó en su vivienda de Pereira cuando se registró el sismo, en el mismo lugar donde impactaron los escombros que también alcanzaron a su madre.
Pereira, núcleo del llamado eje cafetero, se asienta sobre una región de alta actividad sísmica en Colombia, atravesada por fallas geológicas que históricamente han generado movimientos telúricos de distinta magnitud. El Servicio Geológico Colombiano es la entidad encargada de monitorear esa actividad y de emitir los reportes oficiales sobre epicentro, profundidad y magnitud de los sismos que afectan al país. Hasta el momento no se conoce el balance técnico oficial de esta entidad sobre las características precisas del movimiento que atrapó a Yepes.
El testimonio se inscribe en un patrón reiterado de la memoria sísmica colombiana: el de sobrevivientes que describen haber aceptado mentalmente un desenlace fatal mientras esperaban ser rescatados. Ese tipo de relatos marcó episodios anteriores de la historia reciente del país, como el terremoto que en enero de 1999 devastó buena parte del eje cafetero, con epicentro cercano a Armenia, Quindío, y que dejó más de un millar de víctimas mortales según las cifras oficiales consolidadas por las autoridades de la época.
De la tragedia de 1999 al sistema actual de gestión del riesgo
Aquella catástrofe evidenció vacíos en la respuesta institucional que derivaron en una reforma del sistema nacional de prevención y atención de desastres. De ese proceso surgió, años después, la actual Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), entidad adscrita a la Presidencia de la República encargada de coordinar la respuesta ante emergencias como la registrada en Pereira. El protocolo ante sismos de magnitud considerable contempla la activación de los consejos municipales y departamentales de gestión del riesgo, instancias que coordinan a cuerpos de socorro como la Defensa Civil, los bomberos voluntarios y la Cruz Roja Colombiana en las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños estructurales.
Hasta el momento no se han conocido reportes oficiales consolidados sobre el número total de viviendas afectadas en Pereira ni sobre víctimas adicionales derivadas del sismo, por lo que cualquier cifra al respecto deberá esperar a los balances que emitan la alcaldía de Pereira y la UNGRD en los próximos días. La alcaldía tampoco ha emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre el caso particular de Yepes ni sobre el estado estructural de su vivienda.
La construcción sismorresistente en Colombia está regulada por la Norma Sismo Resistente NSR-10, expedida tras el terremoto de 1999 para exigir estándares más estrictos en el diseño y la edificación, especialmente en zonas de amenaza sísmica alta o intermedia como buena parte del eje cafetero. Buena parte del parque habitacional de las ciudades intermedias colombianas fue levantado antes de la entrada en vigor de esta normativa, lo que eleva la vulnerabilidad de miles de viviendas frente a movimientos telúricos de magnitud moderada o alta.
Un debate recurrente sobre vivienda en zonas de riesgo
El episodio remite a una discusión recurrente en el Congreso de la República sobre la necesidad de reforzar los recursos destinados a la actualización de vivienda en zonas de riesgo sísmico, asunto que en legislaturas anteriores ha sido objeto de proyectos de ley y debates de control político sin que se haya consolidado, hasta ahora, una política nacional de reforzamiento estructural masivo.
En las próximas semanas se espera conocer el balance técnico oficial del Servicio Geológico Colombiano sobre la magnitud y el epicentro del sismo, así como los reportes de daños que consoliden la UNGRD y la alcaldía de Pereira. Esos insumos permitirán dimensionar el alcance real de un episodio que, por ahora, se conoce sobre todo a través del testimonio de quienes, como Mateo Yepes, lo vivieron desde debajo de los escombros.
