«Si la sucesión se plantea un problema de igualdad todavía no resuelto en el artículo 57.1, en el 57.4 de la Constitución se establece que aquellas personas que, teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona por sí y sus descendientes», explica Calero en su obra. La futura pareja de la princesa necesitará, por tanto, el aval simultáneo de Felipe VI y de los representantes elegidos por los españoles.
Casa Real no ha confirmado en ningún momento que la princesa mantenga actualmente una relación sentimental. Hace unos años circuló la versión de que Leonor habría conocido a un joven durante su etapa en el UWC Atlantic College de Gales, pero no ha trascendido ninguna información posterior al respecto.
Antes de llegar al matrimonio, el libro señala otro asunto pendiente de resolución constitucional: el orden sucesorio del artículo 57, que da preferencia al varón sobre la mujer en igualdad de grado. El precepto establece que la Corona se hereda «siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores» y, en el mismo grado y sexo, «la persona de más edad a la de menos», pero antepone «el varón a la mujer». Manuel Aragón Reyes, magistrado emérito del Tribunal Constitucional, catedrático de Derecho Constitucional y antiguo profesor de Felipe VI, sostiene en la obra que ese problema ha quedado resuelto «por la propia naturaleza» en el caso de Leonor, al ser la primogénita y no tener hermanos varones.
La jurista Yolanda Gómez, especialista en Derecho Constitucional, se muestra más crítica con el texto vigente. Gómez defiende que el artículo debe modificarse con independencia de que Leonor sea mujer, porque el precepto establece «que es mejor ser hombre que ser mujer».
«Hay una discriminación constitucional», sostiene Yolanda Gómez, jurista especialista en Derecho Constitucional.
Calero subraya que el peso de la elección no recaerá únicamente en el terreno personal. El consorte deberá «respetar la tradición histórica de la Corona, someterse estrictamente al marco constitucional y ser compatible con la sensibilidad democrática de la España actual». La biógrafa precisa que esa persona no heredará «poder alguno», ni podrá «compartir las funciones de la Corona», aunque quedará vinculada a una institución cuya fortaleza depende de la aceptación social.
«El día de mañana, no bastará con saber su nombre y sus apellidos, cómo se conocieron o cómo se gana la vida. Desde el punto de vista constitucional, la hoja de ruta está clara. Lo difícil será lo demás», sentencia Angie Calero, biógrafa de la princesa Leonor.
El precedente de Felipe y Letizia en 2003
El libro recuerda el precedente más cercano dentro de la propia familia real. Felipe VI mantuvo varias relaciones oficiales antes de formalizar su compromiso con Letizia Ortiz, entonces periodista, en un proceso que se gestionó con discreción para evitar la presión mediática previa al anuncio. La Casa Real confirmó el compromiso mediante comunicado oficial el 1 de noviembre de 2003, tras varios días de rumores, y el acto de petición de mano se celebró el 6 de noviembre de ese año en el Palacio de El Pardo ante más de 250 periodistas.
En aquel acto, Felipe presentó a su futura esposa con una declaración pública: «Me hace muy feliz manifestar lo enamorado que estoy de Letizia (…) es la mujer con la que quiero compartir mi vida y formar una familia». Aquel proceso, que combinó el trámite institucional con la exposición pública, marca el precedente que previsiblemente deberá seguir Leonor cuando llegue el momento de anunciar su propio compromiso.


