Las quejas vecinales apuntan a una presencia recurrente de roedores en zonas próximas a contenedores de basura, solares vacíos y espacios verdes, incluidos algunos parques infantiles utilizados a diario por familias con niños. Según los testimonios recabados, los avistamientos no se limitarían a las horas nocturnas, momento de mayor actividad de estos animales, sino que también se producirían durante el día, lo que ha intensificado la preocupación entre los residentes consultados.
"Las llevamos viendo desde abril, cada vez hay más y más grandes", relató uno de los vecinos afectados, en un testimonio que refleja el malestar compartido por otros residentes de la zona. Los colectivos vecinales sitúan el problema en el terreno de la salubridad pública y reclaman una respuesta coordinada entre los servicios municipales de limpieza, control de plagas y gestión de residuos.
El Consistorio, por su parte, ha negado que exista una situación de plaga y defiende que los servicios de desratización funcionan con normalidad dentro de los protocolos establecidos. Como el resto de ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, Leganés dispone de contratos periódicos de control de plagas que incluyen la colocación de cebos, inspecciones en el alcantarillado y actuaciones específicas cuando se detectan focos concretos de infestación.
La distinción entre un aumento puntual de avistamientos y una plaga propiamente dicha no es meramente semántica: tiene implicaciones directas en la respuesta administrativa y en los recursos que se movilizan. Una plaga, en términos de salud pública, implica una proliferación que supera la capacidad de los mecanismos de control habituales y exige medidas extraordinarias, mientras que un repunte estacional puede abordarse reforzando los protocolos ya existentes.
El marco competencial y el reparto de responsabilidades
La gestión del control de plagas en entornos urbanos recae principalmente en los ayuntamientos, en virtud de la Ley 7/1985 Reguladora de las Bases del Régimen Local, que atribuye a los municipios las competencias sobre salubridad pública, limpieza viaria y gestión de residuos en su término municipal. La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Sanidad, conserva competencias en salud pública que incluyen la vigilancia epidemiológica de enfermedades transmitidas por roedores, como la leptospirosis, pero la actuación directa sobre los focos urbanos corresponde al Consistorio.
La presencia de ratas en las ciudades no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de Leganés. La población de roedores en los grandes núcleos urbanos tiende a fluctuar en función de la temperatura, la disponibilidad de alimento derivada de la gestión de residuos y el estado de las redes de alcantarillado. Los picos de avistamientos suelen concentrarse en primavera y verano, coincidiendo con el aumento de las temperaturas y la mayor actividad reproductiva de estos animales.
Los técnicos de control de plagas advierten de que la percepción ciudadana de una proliferación puede responder a varios factores simultáneos: un aumento real de la población, una mayor visibilidad de los ejemplares por obras o remociones de tierra en el entorno, o una mayor atención vecinal y mediática al fenómeno, alimentada por la difusión de imágenes en redes sociales. Determinar cuál de estos factores predomina requiere inspecciones técnicas sobre el terreno.
Situaciones comparables se han producido en otras localidades del área metropolitana de Madrid en los últimos años. Municipios del sur como Getafe, Fuenlabrada o Alcorcón han registrado en distintos momentos denuncias vecinales similares, habitualmente vinculadas a obras públicas, solares abandonados o deficiencias puntuales en la red de saneamiento. En la mayoría de esos casos, los ayuntamientos reforzaron temporalmente los servicios de desratización tras las quejas, sin que ello implicara el reconocimiento oficial de una plaga.
Los colectivos vecinales de Leganés reclaman una respuesta más contundente, con inspecciones más frecuentes en las zonas señaladas y una comunicación más transparente sobre las medidas adoptadas. Algunos residentes han solicitado también la instalación de contenedores herméticos y una recogida de basuras más frecuente en los puntos identificados como críticos, como vía para reducir la disponibilidad de alimento para los roedores.
El Ayuntamiento ha indicado que estudiará las denuncias y que no descarta reforzar puntualmente las labores de desratización en los puntos señalados si así lo determinan las inspecciones técnicas correspondientes. No obstante, insiste en que, por el momento, no existen indicadores objetivos que permitan hablar de una plaga generalizada, y remite a los canales habituales de atención ciudadana para la recepción de incidencias concretas.
La resolución de esta controversia dependerá de los resultados de las inspecciones que se realicen en las próximas semanas en los puntos señalados por los vecinos, así como de la evolución de las quejas registradas por los canales municipales. De confirmarse un aumento sostenido de la población de roedores en determinadas zonas, cabría esperar un refuerzo específico de los servicios de control de plagas, en línea con las actuaciones adoptadas en episodios similares en otros municipios de la región.


