Entre las quince decisiones adoptadas figura una estrategia regional para combatir la contaminación por plásticos, junto con acciones destinadas a implementar el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal. Las partes acordaron también nuevas iniciativas para la conservación, restauración y gestión sostenible de hábitats críticos como manglares, praderas marinas y arrecifes de coral, ecosistemas que sostienen la pesca artesanal y el turismo costero en la región.
Los países respaldaron asimismo un plan regional de contingencia para responder a incidentes graves de contaminación marina y reclamaron mayores esfuerzos frente a las fuentes terrestres de degradación de los océanos, uno de los principales vectores de deterioro ambiental en zonas costeras densamente pobladas. Otro bloque de decisiones apunta a fortalecer la contabilidad oceánica, movilizar financiación azul y promover inversiones inclusivas en la economía azul que beneficien a las comunidades, las mujeres y los jóvenes.
"Cuarenta años después de la firma del Convenio de Nairobi, la COP12 ha demostrado la solidez de la cooperación regional y el compromiso compartido con un futuro sostenible para los océanos", afirmó Elizabeth Maruma Mrema, directora ejecutiva adjunta del PNUMA y secretaria general adjunta de la ONU.
"A través de decisiones históricas sobre la biodiversidad marina, la contaminación, la gobernanza de los océanos y la economía azul, las partes han demostrado que la conservación y la prosperidad económica van de la mano", añadió Mrema en el comunicado difundido al cierre del encuentro.
La cumbre se desarrolló bajo el lema "Hacia una economía azul sostenible en el océano Índico occidental para las personas y la naturaleza: una trayectoria de cuarenta años". El Convenio de Nairobi se aprobó en 1985 y entró en vigor en 1996 como mecanismo de cooperación regional para enfrentar desafíos ecológicos compartidos entre los países ribereños: Comoras, Francia, Kenia, Madagascar, Mauricio, Mozambique, Seychelles, Somalia, Sudáfrica y la propia Tanzania.
Además de los Estados parte, participaron organismos de Naciones Unidas, organizaciones regionales, actores del sector del desarrollo, instituciones de investigación, científicos y representantes de la sociedad civil, de comunidades locales y del sector privado, según el balance difundido por el PNUMA, que administra el tratado bajo su Programa de Mares Regionales. El convenio opera como uno de los acuerdos de mares regionales impulsados por Naciones Unidas desde la década de 1970 para articular la cooperación ambiental entre países con litoral compartido.
La apuesta por la economía azul y la cooperación regional en gestión de recursos naturales conecta con desafíos que también enfrenta Panamá, un país donde la protección de ecosistemas marinos y la articulación de respuestas internacionales son recurrentes, como ocurrió con la coordinación de ayuda internacional tras el terremoto del viernes.
La COP12 cerró sus trabajos este viernes en Dar es Salam, capital económica de Tanzania, con el compromiso de los diez países firmantes de dar seguimiento a las quince decisiones adoptadas en el marco del Convenio de Nairobi.