El investigado, con antecedentes por delitos contra el patrimonio y atentado a agente de la autoridad, habría iniciado su actividad el 28 de abril, cuando prendió fuego a un depósito de recogida de aceite doméstico en el paseo de Capa Negra. Las llamas se propagaron a otros contenedores de la misma isla, a varios vehículos aparcados —algunos en la acera de enfrente— y a ramas de árboles cercanos. Al día siguiente, según la hipótesis policial, repitió el patrón en otro punto del municipio, afectando al vallado exterior de un restaurante.
El reguero de incendios continuó los días 15 y 18 de mayo, de nuevo en el paseo de Capa Negra y sobre la misma fila de contenedores, con tres coches estacionados como daño principal, una reincidencia en el mismo lugar que no pasó desapercibida a los investigadores. Tras un parón de más de dos meses, la Guardia Civil sitúa su reaparición el 28 de julio, con un foco que afectó a un turismo y a un contenedor de jardinería junto al parque Bellavista, además de dos papeleras, una veintena de arbustos que tuvieron que ser segados y otra isla de contenedores con daños en un árbol y en el pasto seco del parque de la calle Trébol.
Vehículo identificado por cámaras de tráfico
Tras un receso en agosto, los incendios se habrían reanudado los días 1 y 5 de septiembre, cuando la investigación ya avanzaba de forma coordinada entre la Guardia Civil y la Policía Local. Las cámaras de seguridad del municipio registraron parte de los episodios, siempre protagonizados por una persona encapuchada que actuaba a cualquier hora. El 26 de septiembre, el investigado fue sorprendido poco después de quemar varios contenedores en el paseo de Capa Negra y en la avenida de José Hierro; se desplazaba en un vehículo cuya matrícula quedó registrada por las cámaras de tráfico, un dato que aceleró su localización.
Esa primera detención solo permitió imputarle los hechos de esa jornada concreta, al encontrarse la investigación todavía abierta, por lo que el joven quedó en libertad. La Guardia Civil continuó trabajando hasta determinar su presunta responsabilidad en el resto de la serie. El martes 13 de octubre, los agentes volvieron a su domicilio para detenerlo de nuevo, esta vez con los elementos para atribuirle la autoría del conjunto de incendios, cuyos daños habrían superado los 100.000 euros.
Un juez decretó su ingreso en prisión provisional tras la puesta a disposición judicial, una medida cautelar que la Ley de Enjuiciamiento Criminal reserva para supuestos de riesgo de reiteración delictiva o de fuga y que no implica pronunciamiento sobre la culpabilidad. El investigado sigue amparado por la presunción de inocencia mientras no exista sentencia firme.
El Código Penal castiga el delito de incendio con penas que varían según el riesgo generado para la vida de las personas: cuando el fuego se propaga en zonas urbanas con vehículos y vivienda próximos, la pena puede agravarse de forma notable frente al simple daño patrimonial. La causa, instruida en el juzgado de instrucción competente de Rivas-Vaciamadrid, deberá determinar si los hechos constituyen uno o varios delitos y valorar los daños al patrimonio municipal y privado.
El caso se suma a la actividad reciente de los tribunales, que esta semana también ha registrado la denuncia por una presunta agresión y estrangulamiento en la Estación Intermodal de Palma.