El equipo recurrió a datos de seguimiento orbital de las misiones Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter para reconstruir cómo responde Marte a las fuerzas de marea generadas por su órbita alrededor del Sol. La técnica empleada, la tomografía de mareas, permite estudiar de forma indirecta la estructura interna a partir de las variaciones del campo gravitatorio del planeta, sin perforar ni acceder físicamente al subsuelo marciano.
Los resultados muestran diferencias de hasta un 300% respecto a lo esperable en un interior completamente simétrico. Esa asimetría sitúa la zona más caliente bajo las tierras altas del sur, una región que ya presentaba rasgos distintivos: terreno elevado, accidentado y con una densidad de cráteres muy superior a la del hemisferio norte, dominado por llanuras bajas.
Esa diferencia de relieve entre ambos hemisferios, conocida como la dicotomía de la corteza marciana, es uno de los enigmas geológicos más antiguos del planeta, identificado desde las primeras cartografías orbitales de la NASA en los años setenta. El estudio relaciona esa peculiaridad superficial con las propiedades físicas del manto profundo, y sugiere que la disparidad térmica podría estar vinculada al mismo proceso que originó el contraste entre tierras altas y llanuras.
El hallazgo no implica que la superficie marciana haya dejado de ser fría. La anomalía se concentra a gran profundidad, en el manto, y no afecta a las temperaturas que registran las sondas ni a las que encontrarían futuras misiones sobre el terreno. Marte sigue siendo, en superficie, un mundo árido y helado.
Convección del manto o corteza aislante
Los científicos no han determinado todavía una explicación única. Una de las hipótesis apunta a la convección regional del manto, un mecanismo capaz de transportar calor desde las capas más profundas hacia zonas concretas del interior. La otra se centra en el grosor de la corteza del hemisferio sur, que podría actuar como una capa aislante capaz de conservar calor interno durante miles de millones de años. El propio estudio considera este segundo mecanismo compatible con la magnitud de la diferencia térmica observada.
Los investigadores señalan que futuras mediciones electromagnéticas podrían determinar si la anomalía corresponde a bolsas aisladas de material parcialmente fundido o a una capa más extensa y continua bajo las tierras altas del sur. Una zona del manto con temperaturas más elevadas podría haber favorecido condiciones de fusión localizada en el pasado, un factor que ayudaría a explicar rasgos de la historia térmica y magnética del planeta.
El trabajo se suma a una serie de investigaciones recientes que revisan modelos asumidos durante décadas sobre la dinámica de sistemas planetarios a partir de datos de seguimiento a largo plazo, como el que ha permitido constatar que la corriente Kuroshio se ha desplazado 480 kilómetros hacia el norte frente a Japón.
El descubrimiento no convierte a Marte en un planeta cálido, pero demuestra que bajo su superficie fría existe un interior mucho más heterogéneo de lo que sugerían los modelos manejados hasta ahora.

