"Hoy anuncio la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país", afirmó Trump, quien advirtió de que cualquier nación que permita a sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionar "cualquier tipo de salvavidas" a Irán enfrentará represalias económicas por parte de Washington.
El mandatario detalló que el paquete de medidas apunta a cerrar los canales que, según su gobierno, Teherán utiliza para eludir las sanciones: el contrabando de petróleo, las líneas de intercambio de divisas, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y el uso de empresas pantalla. Exigió que estas operaciones "se detengan AHORA" y anunció que su gobierno vigilará de cerca a los países y entidades que continúen facilitándolas.
La escalada retórica evoca la política de "máxima presión" aplicada por la primera administración de Trump, cuando en 2018 Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y las potencias del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas más Alemania, y reimpuso sanciones que golpearon las exportaciones petroleras iraníes.
"Esto será un DÍA D económico", declaró el presidente estadounidense, en alusión al desembarco aliado de Normandía de 1944, al tiempo que llamó a los aliados de Washington a sumarse al aislamiento económico de Irán y reiteró el compromiso de su gobierno de impedir que Teherán obtenga un arma nuclear.
La ofensiva se produce después de que Trump asegurara que las fuerzas armadas iraníes quedaron gravemente debilitadas tras los enfrentamientos militares recientes entre ambos países y que la economía iraní se encuentra, en sus palabras, al borde del colapso, un diagnóstico que Teherán no ha confirmado de manera independiente.
El pulso por el estrecho de Ormuz
Preguntado por el estado de la vía diplomática tras el vencimiento del alto el fuego, Trump respondió que "quizás en algún momento" Washington y Teherán podrían retomar negociaciones para poner fin a las hostilidades, aunque matizó que la situación actual en Ormuz "es muy buena" y que numerosos petroleros transitan la zona sin problema.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los pasos marítimos más sensibles del comercio energético mundial y ha sido escenario, en episodios previos de tensión con Washington, de amenazas de cierre por parte de Irán, incluida la crisis de 2019 que siguió al derribo de un dron estadounidense. Cualquier interrupción prolongada del tránsito por ese corredor tendría efectos inmediatos sobre los precios internacionales del petróleo, con impacto directo en economías importadoras de energía, entre ellas varias de la región centroamericana.
El anuncio se inscribe en una escalada que se remonta a los ataques cruzados entre Israel e Irán a mediados de 2026 y a la posterior intervención de fuerzas estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes, episodios que condujeron a la firma de la tregua en junio, cuya vigencia expiró el lunes sin que se conociera una prórroga formal.
La Agencia Internacional de Energía Atómica mantiene abierta desde hace años la vigilancia sobre el nivel de enriquecimiento de uranio iraní, uno de los puntos centrales de la disputa desde la ruptura del acuerdo nuclear de 2015. La política de sanciones como instrumento de presión diplomática tiene raíces profundas en la relación entre ambos países: se remonta a la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense de Teherán en 1979 y ha marcado, con distintos grados de intensidad, a cada administración estadounidense desde entonces.
Para Panamá, la evolución del conflicto tiene una lectura adicional. El estrecho de Ormuz y el Canal de Panamá figuran entre los pasos marítimos más vigilados del comercio mundial, y cualquier alteración en los flujos de crudo desde Medio Oriente podría repercutir en el tránsito de buques tanque que utilizan la vía interoceánica administrada por la ACP. Hasta el momento, la autoridad canalera no ha reportado afectaciones derivadas de la crisis.
La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha mantenido posiciones divididas sobre la efectividad de las sanciones unilaterales frente a la vía negociadora, un debate que se reabre con cada nueva escalada. Lo que ocurra en las próximas semanas dependerá en buena medida de si Teherán responde con nuevas restricciones al tránsito en Ormuz o si, como sugirió Trump, se abre una ventana para retomar el diálogo bilateral; por ahora no hay fecha ni marco formal anunciado para unas eventuales negociaciones.
