La comunicadora explicó que su decisión respondió a motivos laborales y no a una falta de deseo de ser madre. «Yo quería ser madre, pero tampoco era una obsesión. Pero al final lo alargué por un tema fundamentalmente de trabajo. En mi sector, hay mucha inestabilidad, y cuando enganchaba con un programa que funcionaba, decía: '¿Y ahora me tengo que quedar embarazada?' Y cuando estaba parada, pues no tenía un duro. Entonces esa fue la principal causa. Pero yo habría sido madre de más niños y con 20 años», detalló.
Más allá de su experiencia personal, Moreno cuestionó el juicio social que, según ella, persigue a las mujeres que llegan a esa edad sin descendencia, a las que se tacharía de egoístas si deciden no tener hijos. La presentadora considera errónea la idea de que la plenitud femenina pase por la maternidad.
«La maternidad debe ser una elección. […] Hay mucha presión social todavía. Incluso entre nosotras. Cuando ya pasas el umbral de los 40, ya empieza la gente a preguntarte si no vas a ser madre. Creo que se piensa que, para que una mujer sea completa, tiene que ser madre. Y es una idea absolutamente errónea», Toñi Moreno, presentadora de televisión.
La televisiva insistió en que la maternidad implica una entrega que no toda mujer está obligada a asumir. «El papel de la mujer no es el de procrear. La felicidad puede estar en muchas cosas», sostuvo, y añadió que reducir ese papel a la procreación sería un error conceptual todavía extendido.
Moreno relató que, pese a haber luchado por quedarse embarazada, nunca celebró la noticia por temor a perder la gestación. Ese temor inicial se transformó, tras el nacimiento de Lola, en una preocupación distinta: «Ahora tengo miedo a la enfermedad y a morirme… Antes no me había planteado nada de eso», reconoció. Los intentos fallidos previos los asumió como «parte del camino», y aseguró que si el embarazo no hubiera llegado a término habría sido «igual de feliz que ahora».
La presentadora, que cría a su hija en solitario, subrayó la exigencia que supone esa circunstancia. «Estás sola frente a todo. Y bueno, al final, claro que te compensa, pero sacrificas muchas cosas», afirmó, al tiempo que dijo entender a quienes optan por no ser madres porque el sacrificio que implica es, en sus palabras, «muy importante».
Preguntada por el papel de las creadoras de contenido en la idealización de la crianza, Moreno rechazó esa responsabilidad. «Ahora parece que la culpa de todo la tienen las influencers. […] Yo no muestro el momento en el que me quiero tirar por la ventana porque ya no puedo más. Muestro los momentos bonitos. Y no creo que eso sea malo», concluyó, en defensa de compartir solo los episodios amables de la maternidad en redes sociales.
El testimonio se enmarca en un debate recurrente sobre la edad de la maternidad y la conciliación, un terreno al que la ciencia también se asoma desde la investigación del desarrollo infantil, como refleja el reciente estudio de Stanford que vincula la discalculia a patrones cerebrales distintos.

