En enero de 1999 ambos habían posado felices al anunciar el embarazo, y Jesulín declaró entonces que planeaban casarse. Andrea nació en agosto de ese año y fue bautizada en marzo de 2000, apenas un mes antes de que la relación se rompiera. Esteban regresó a Madrid, a casa de sus padres, con la niña.
«Belén es la mujer de mi vida, la única, porque no he tenido más novias. Y ahora vamos a tener un hijo y a formar una familia. Cuando lo creamos oportuno, nos casaremos», declaró Jesulín de Ubrique en enero de 1999.
Tras la ruptura, Esteban anunció que acudiría a los tribunales. «No aguanto más. Voy a luchar con uñas y dientes por lo que es de mi hija y no de cuatro listos que se han puesto ahí para llevárselo todo. Estamos con los abogados porque el mutuo acuerdo es imposible», dijo a ¡Hola!. Reclamó una vivienda para su hija y una manutención que cifró en 150.000 pesetas, «o lo que el juez pueda estipular».
La colaboradora apuntó directamente contra la familia del torero, a la que atribuyó una influencia determinante sobre él. «Tiene sobre Jesús una influencia tremenda, hasta brutal, diría yo. Jesús no tiene nada a su nombre, porque es insolvente. Al menos eso fue lo que Jesús y su padre me dijeron», denunció. Situó el inicio del deterioro en el momento mismo en que se instaló en la vivienda familiar.
Esteban describió «desprecios» cotidianos: «Me cerraban las habitaciones de la finca, en concreto dos, para que no pudiese entrar. Porque, por lo visto yo cogía las cosas: ropa y esas cosas. También había malas caras, malas contestaciones». Según su relato, la hermana de Jesulín abandonó la casa para irse a vivir con su pareja poco después de su llegada.
La colaboradora mencionó además a una joven de Ubrique, identificada como Vicky, a quien, según su versión, la familia del torero habría preferido como pareja. «Y yo ya no toleraba su presencia por más tiempo», afirmó, en un relato en el que sospechaba de una infidelidad: «Creo que me era infiel».
La tensión se trasladó después a la siguiente generación. Esteban permaneció en silencio durante el último año ante las insinuaciones de Juls Janeiro, hija de Jesulín, y rompió ese silencio en dos intervenciones consecutivas en ¡De viernes!. En ellas señaló a Jesulín como «el hombre invisible» en la crianza de Andrea, hoy de 27 años, que mantiene bloqueado el contacto con su padre.
A diferencia de otras controversias de perfil mediático que sí acaban en los juzgados —desde litigios por custodia hasta causas penales abiertas como las que recoge la crónica sobre el extécnico de Talgo absuelto—, el enfrentamiento entre Esteban y los Janeiro no consta que haya derivado en ningún procedimiento judicial activo, sino en una disputa sostenida durante más de dos décadas a través de los medios de comunicación.

