La relación habría comenzado en 1996, cuando Cristina confesó a una amiga, según se ha contado, que estaba enamorada de un jugador de balonmano. La Casa Real anunció el compromiso en mayo de 1997 y, cinco meses más tarde, Barcelona —ciudad que la infanta había convertido en su residencia— acogió una boda seguida por miles de personas en la calle. La decisión no contó con el respaldo unánime del entorno de la infanta: Juan Carlos I habría visto con reservas el enlace, entre otros motivos porque Urdangarin no pertenecía a la aristocracia.
La psicóloga Lara Ferreiro, autora de ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta, enmarca ese tipo de decisiones en la fase inicial de cualquier relación. «El enamoramiento es una etapa de idealización», explica, y añade que en los primeros meses se tiende a magnificar lo positivo de la otra persona por encima de posibles señales de alerta. «Elegimos rápido y mal; luego te da pereza salir y te conformas», sostiene al analizar cómo muchas personas construyen vínculos sin haber definido qué necesitan de una pareja.
El caso Nóos, la investigación por desvío de fondos públicos que llevó a Urdangarin a juicio y posteriormente a prisión, transformó la posición del matrimonio dentro de la Familia Real. Cristina declaró ante el juez y vio su vida familiar expuesta durante años de instrucción. En junio de 2015, Felipe VI retiró a su hermana y a su entonces marido el título de duques de Palma de Mallorca, una decisión adoptada en la antesala del juicio que se sumó a la condena posterior de Urdangarin y a su entrada en prisión.
Ferreiro sostiene que atravesar una crisis de esa magnitud no garantiza que una pareja salga fortalecida, aunque permanezca unida durante el proceso.
«Cuando hay una crisis, muchas veces estamos sobreviviendo y no tenemos tiempo para preguntarnos cómo estamos realmente», explica Lara Ferreiro, psicóloga y analista.
Según la especialista, el problema puede surgir después, cuando la emergencia desaparece y cada miembro de la pareja empieza a plantearse qué necesita realmente para su vida, al margen de la supervivencia conjunta frente a la adversidad.
El punto de inflexión llegó con la publicación de fotografías de Urdangarin junto a Ainhoa Armentia en enero de 2022, una imagen que tuvo especial repercusión porque se conoció después de que Cristina hubiera permanecido junto a él durante los años más duros del proceso. Poco después, ambos confirmaron que habían decidido «interrumpir su relación matrimonial», según la fórmula empleada entonces.
Ferreiro apunta que una infidelidad no solo supone una crisis de pareja, sino también una fractura en la confianza y en la narrativa que una persona construye sobre su propia historia sentimental. La psicóloga evita diagnosticar a partir de la biografía pública de Urdangarin, aunque sí describe en su libro el perfil del «infiel crónico» como una de las señales de alerta que conviene identificar en una relación.
Sobre la dificultad de romper vínculos de largo recorrido, Ferreiro subraya un factor adicional: cuanto mayor es la inversión de tiempo y energía en una relación, más costoso resulta aceptar que ha llegado su final. «La autoestima es un seguro de vida para tener una relación de pareja sana», afirma, e insiste en que poner límites, incluso dentro del enamoramiento, «representa una señal clara de amor propio».
