El caso marca un giro procesal para el ganador de 15 títulos de Grand Slam. Su abogado no respondió de inmediato a las consultas sobre el alcance de la medida, por lo que se desconoce si el cambio de declaración implicaría un reconocimiento de culpabilidad o algún tipo de acuerdo con la fiscalía del condado de Martin.
Según las autoridades que atendieron el accidente en marzo, los agentes que acudieron al lugar concluyeron que Woods se encontraba bajo los efectos de sustancias al momento del choque y hallaron en su poder medicamentos analgésicos opioides. El golfista fue acusado de dos cargos menores: conducir bajo la influencia de sustancias causando daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba legal.
Woods explicó a los investigadores que el accidente ocurrió mientras miraba su teléfono celular y cambiaba de emisora de radio. Días después del incidente, anunció que se apartaría temporalmente de la actividad pública para someterse a tratamiento y concentrarse en su recuperación, sin detallar en ese momento la naturaleza del proceso.
Un juez autorizó posteriormente a Woods a viajar al extranjero para ingresar en un centro especializado, presuntamente ubicado en Suiza. Ya recuperado, el golfista reapareció públicamente en junio durante el Travelers Championship del PGA Tour, su primera actividad tras el episodio de marzo.
Un mes más tarde, la justicia autorizó a los fiscales a examinar los registros hospitalarios vinculados al tratamiento de Woods y la documentación relacionada con los medicamentos que le habían sido recetados. Ese acceso, sin embargo, quedó restringido exclusivamente a los fiscales, investigadores y expertos designados para el caso, además del equipo legal del golfista.
El expediente se enmarca en un historial médico complejo. A lo largo de los últimos años, Woods se ha sometido a múltiples operaciones de espalda y a varias intervenciones quirúrgicas en las piernas, consecuencia de las graves lesiones sufridas en otro accidente automovilístico ocurrido en California en 2021.
La legislación de Florida contempla para los cargos de conducción bajo los efectos de sustancias sanciones que van desde multas hasta la suspensión de la licencia de conducir y, según los agravantes, penas de prisión, dependiendo de si hubo daños a terceros o reincidencia. El cargo por negarse a someterse a una prueba legal constituye una infracción independiente en buena parte de las jurisdicciones estadounidenses, orientada a desincentivar la obstrucción de la investigación policial.
En ese tipo de causas, las figuras públicas suelen alcanzar acuerdos que evitan juicios prolongados, a cambio de condiciones como programas de rehabilitación supervisada, libertad condicional o servicio comunitario. No es la primera vez que Woods enfrenta un episodio de este tipo: en 2017 fue arrestado también en Florida por conducción bajo los efectos de sustancias, causa que en su momento se resolvió por una vía alternativa sin condena en juicio.
El desenlace de la audiencia de este miércoles definía el rumbo del proceso. Si Woods modificaba su declaración hacia una admisión de culpabilidad en alguno de los cargos, correspondería al tribunal fijar una sentencia que podría incluir condiciones adicionales de supervisión. De mantenerse la declaración de inocencia, el caso continuaría su curso hacia una eventual fecha de juicio, aún no confirmada por el tribunal del condado de Martin.