El 19 de abril de 2025 concentró en una sola jornada la actividad simultánea de los siete candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía, desplegados en Gibraleón, Córdoba y Sevilla con 28 días de distancia respecto a las elecciones del 17 de mayo. La jornada, denominada informalmente 'superdomingo' en los círculos de los partidos, funcionó como primera radiografía real de la correlación de fuerzas antes de que arranque formalmente la campaña. Las encuestas disponibles en esa fecha consolidaban un escenario de ventaja amplia para el presidente en funciones, Juan Manuel Moreno Bonilla.
Posiciones de los líderes nacionales ante el electorado andaluz
Pedro Sánchez centró su intervención en la sanidad pública, eligiendo así un terreno en el que la gestión autonómica ofrece margen de contraste directo con el ejecutivo que dirige Moreno. La sanidad es competencia exclusiva de las comunidades autónomas desde que la descentralización sanitaria quedó completada en 2002, lo que permite al PSOE nacional señalar al gobierno andaluz del PP como responsable directo del estado del sistema. Alberto Feijóo, según las crónicas de la jornada, llevó al primer plano el caso Adamuz —referido a una situación de orden público o judicial empleada como argumento de crítica a la gestión de la seguridad— y reclamó lo que su formación describió como justicia en relación con ese asunto. Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía, orientó su intervención hacia la reconstrucción de un bloque de izquierdas que las encuestas sitúan fragmentado y lejos de poder constituir alternativa de gobierno.
El reparto de escenarios geográficos no fue neutro. Córdoba, provincia históricamente disputada entre el PSOE y el PP, concentra un peso simbólico y electoral notable dentro de Andalucía. Sevilla, capital autonómica y mayor colegio electoral de la comunidad, actúa como escaparate mediático preferente para cualquier formación con vocación de gobierno. Gibraleón, municipio de la provincia de Huelva, apuntó a una estrategia de territorialización del mensaje en zonas donde la movilización puede ser determinante en términos de voto diferencial entre candidaturas con implantación desigual.
Las proyecciones electorales y la aritmética del Parlamento andaluz
La encuesta media disponible en la fecha del acto otorgaba a Moreno Bonilla una horquilla de entre 54 y 59 escaños sobre los 109 que componen la cámara andaluza, cuya mayoría absoluta se fija en 55. El PSOE-A se situaría entre 25 y 28 escaños, mientras que Por Andalucía aparecía estancada en torno a 5. En el extremo superior de las proyecciones, el PP mantendría capacidad de gobernar sin necesidad de pactos; en el extremo inferior, precisaría apoyos externos cuya procedencia —a la derecha o mediante abstención— no quedaba definida en ninguna de las declaraciones de la jornada. La horquilla de Vox no constaba en los datos disponibles en el momento de los actos.
La fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE-A es uno de los elementos estructurales de esta convocatoria. Maíllo sostuvo que la unidad de la izquierda era condición necesaria para ofrecer una alternativa real, aunque las proyecciones no acompañaban ese diagnóstico en la fecha del 'superdomingo'. Ninguno de los actores presentes concretó públicamente acuerdos postelectorales ni descartó ninguna aritmética antes de conocerse los resultados.
El precedente de 2022 y cuatro décadas de hegemonía socialista
El 17 de mayo se celebra en el contexto directo del resultado de junio de 2022, cuando el PP obtuvo mayoría absoluta en Andalucía por primera vez en la historia de la comunidad autónoma. Aquel resultado rompió un ciclo de gobierno socialista ininterrumpido desde 1982, cuatro décadas en las que el PSOE-A había mantenido la Junta incluso en los peores momentos nacionales del partido. El precedente más cercano anterior fue el de diciembre de 2018, cuando el PP, con Ciudadanos y el recién llegado Vox, desalojó por primera vez al PSOE de San Telmo. La cita del 17-M es, por tanto, la primera convocatoria andaluza desde que ese ciclo de alternancia se consolidó y el primer examen a la solidez de la mayoría absoluta popular.
La dimensión nacional de las elecciones andaluzas ha sido una constante histórica del sistema político español. Andalucía, con 8,5 millones de habitantes censados según el Padrón Municipal del INE, es la comunidad autónoma más poblada del país y la de mayor peso en el cómputo de escaños al Congreso de los Diputados. Ello convierte cualquier cita electoral andaluza en barómetro de fuerza entre los dos grandes partidos nacionales, función que se amplifica en un ciclo marcado por la proximidad de unas elecciones generales.
El marco normativo que regula la campaña y la convocatoria
Las elecciones al Parlamento de Andalucía se rigen por el Estatuto de Autonomía —aprobado en su versión vigente en 2007— y por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que fija los plazos de campaña oficial en quince días. La convocatoria formal determina el inicio del período de campaña reglada, previo al cual los actos del 19 de abril se inscriben en la precampaña, sin restricciones publicitarias equivalentes pero con plena cobertura informativa. La Junta Electoral de Andalucía es el órgano competente para supervisar el cumplimiento de la normativa durante el proceso.
Calendario y variables que decidirán el resultado
Con menos de cuatro semanas para la votación, la campaña formal concentrará los debates televisados, los actos de cierre y la movilización del voto por correo. El estancamiento de Por Andalucía en las proyecciones reduce el margen de una suma de izquierdas, mientras el resultado de Vox determinará si Moreno puede renovar la mayoría absoluta de 2022 o si necesitará negociar apoyos externos. Ninguno de los tres líderes nacionales presentes el 19 de abril ha descartado públicamente ningún escenario postelectoral, lo que deja abiertas todas las hipótesis de pacto hasta la noche del 17 de mayo.


