La mandataria afirmó que estas prácticas buscan generar divisiones internas y debilitar a "gobiernos independientes, que defendemos la soberanía". Respondía así al ser consultada sobre si los elogios estadounidenses hacia el titular de Seguridad, Omar García Harfuch, esconden la intención de posicionarlo favorablemente para futuras contiendas electorales.
Las declaraciones se producen semanas después de que el director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, calificara a García Harfuch como un "socio de confianza" y "un buen amigo" durante una conferencia internacional sobre drogas celebrada en Buenos Aires. El elogio llegó en un momento de fricción bilateral por la revocación de visados estadounidenses a diversos gobernadores e integrantes del oficialismo mexicano.
"Piensan que por hablar bien de uno y mal de otros van a generar división, pero fracasan en eso porque hay mucha coordinación y mucho patriotismo de todos en la defensa de México", enfatizó Sheinbaum. La mandataria sostuvo que sembrar divisiones "al interior del gabinete de seguridad" y del Gobierno federal forma parte de las "tácticas" de injerencia, aunque defendió la coordinación vigente entre las autoridades de seguridad de ambos países.
La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, recordó por su parte las recientes reformas aprobadas para proteger la soberanía nacional frente a interferencias externas. "Se prohibió la transmisión de propaganda política de gobiernos extranjeros en radio y televisión y se prohibió la intervención extranjera estableciendo la nulidad de elecciones en el caso de comprobarse injerencia", aseveró.
Estas disposiciones se inscriben en el marco constitucional mexicano, que en su artículo 33 reserva al Ejecutivo federal la facultad de expulsar a extranjeros que se inmiscuyan en los asuntos políticos del país, y en el principio de no intervención que rige la política exterior mexicana conforme al artículo 89. La reforma citada por Alcalde traslada esa doctrina al terreno electoral y mediático, al fijar la nulidad de comicios como sanción máxima ante una injerencia comprobada.
Sheinbaum atribuyó también estas dinámicas al contexto político estadounidense, al señalar que en Washington "usan muchas veces a México como parte de su elección" ante los comicios de mitad de mandato previstos para noviembre. "Como hemos dicho, que se ocupen de los asuntos de allá, acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá y nos coordinamos", expresó.
Consultada sobre los roces con la Administración del presidente Donald Trump, la mandataria reconoció que "ha sido compleja la relación con Estados Unidos", marcada por disputas comerciales y diferencias en materia de seguridad. "Hay que actuar con mucha razón, con principios y con razón, no con el estómago o el corazón, porque hay que tener temple en esos momentos", puntualizó sobre su postura frente a Washington.
Pese a reconocer episodios que ponen a México "en momentos complejos", Sheinbaum defendió que se ha mantenido la cooperación bilateral y aseguró que las autoridades estadounidenses han entendido la posición mexicana de preservar su soberanía. Ni el Departamento de Estado ni la DEA han emitido, hasta el momento, una respuesta pública a los señalamientos de la mandataria.
La tensión en torno a la injerencia extranjera no es nueva en la relación entre ambos países. En 2020, la detención en Estados Unidos del exsecretario de Defensa Salvador Cienfuegos, y su posterior devolución a México, derivó en una ley que restringió la actuación de agentes extranjeros en territorio nacional, en uno de los episodios más ríspidos de la cooperación en seguridad de las últimas décadas. El actual pulso reedita ese recelo histórico sobre el alcance de la presencia estadounidense en los asuntos internos mexicanos.
García Harfuch, figura central del actual esquema de seguridad, no ha hecho declaraciones públicas sobre los elogios de la DEA ni sobre la lectura que de ellos hizo la Presidencia. Su nombre figura de forma recurrente en las especulaciones sobre eventuales aspiraciones políticas, extremo que el propio funcionario no ha confirmado.
El episodio se enmarca en un ciclo electoral estadounidense que, según la propia Sheinbaum, tiende a colocar a México en el centro del debate político en Washington. Los comicios legislativos de mitad de mandato en Estados Unidos, en noviembre, renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, un escenario en el que la agenda migratoria y de seguridad con México suele adquirir protagonismo.
En el corto plazo, la relación bilateral seguirá tensada por los expedientes comerciales y de seguridad abiertos entre ambos gobiernos, sin que se haya anunciado una nueva reunión de alto nivel. La Presidencia mexicana ha reiterado que mantendrá los canales de coordinación pese a las diferencias, mientras las reformas en materia de soberanía electoral aprobadas recientemente quedan a la espera de su primera aplicación práctica.
