"Rusia está dispuesta a reunirse con la delegación ucrania en Abu Dabi los días 10 y 11 de noviembre", declaró Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, este martes.
El anuncio llegó horas después de que ataques rusos contra la infraestructura energética ucrania dejaran a más de 180.000 personas sin suministro eléctrico, según informaron las autoridades locales. El patrón se repite en los inviernos de la guerra: Moscú intensifica sus bombardeos sobre la red eléctrica en las semanas previas al frío extremo, una táctica que ha marcado el conflicto desde su primer invierno, en 2022.
La elección de Abu Dabi como sede no es casual. Emiratos Árabes Unidos ha actuado repetidamente como intermediario entre Moscú y Kiev desde el inicio de la invasión, facilitando intercambios de prisioneros y contactos de bajo perfil cuando otras vías diplomáticas estaban bloqueadas. La mediación estadounidense se enmarca en los esfuerzos de Washington por cerrar un conflicto que se prolonga desde febrero de 2022.
Kiev no ha confirmado públicamente su asistencia a la cita, tras meses de rondas negociadoras que se han sucedido sin desembocar en un alto el fuego estable. Las conversaciones previas, celebradas en distintos formatos y ciudades, han chocado reiteradamente con las exigencias territoriales de Moscú sobre las regiones anexionadas y con la negativa ucrania a ceder soberanía sobre ellas.
El precedente más directo de este tipo de contacto se remonta a las negociaciones de Estambul de la primavera de 2022, que se interrumpieron sin acuerdo tras las primeras semanas de la invasión. Desde entonces, los intentos de retomar un diálogo directo entre ambas delegaciones han sido intermitentes y, en varias ocasiones, mediados por terceros países del golfo Pérsico o por Turquía.
La convocatoria de Abu Dabi se produce en paralelo a otros movimientos diplomáticos de alto nivel, como la Cumbre Iberoamericana de Madrid, a la que Kast y Milei llegaron con la cita marcada por el accidente de Urda. El encuentro ruso-ucranio, de confirmarse, sería la nueva tentativa de aproximar dos posiciones que llevan casi cinco años enfrentadas en el campo de batalla.
Los días 10 y 11 de noviembre fijados por el Kremlin marcan el horizonte inmediato de una negociación cuya composición y orden del día no han sido detallados públicamente. La propia confirmación de Peskov dejó en el aire el respaldo de Kiev, que no ha dado por cerrada su participación.
