Los directores generales de las cuatro compañías pusieron en marcha el servicio en actos celebrados en Tver, Samara, Ekaterimburgo y Novosibirsk. El reparto de cobertura entre operadoras es desigual según la ciudad: en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo ofrecen 5G las cuatro; en Novosibirsk y Kazán solo MegaFon y MTS, y en Samara se limita a Beeline y MegaFon. El ministerio ha justificado el arranque por las grandes urbes alegando que el tráfico de internet móvil se ha multiplicado por más de tres en seis años, lo que ha disparado la carga sobre las redes de esos núcleos.
En esta primera etapa, el 5G ruso no ocupa espectro nuevo: viaja sobre las mismas frecuencias que las operadoras ya tenían asignadas para LTE, la tecnología del 4G. Es el principio que el sector denomina neutralidad tecnológica, por el cual una misma porción del espectro radioeléctrico sirve para un estándar u otro según el equipo que la emita. El ministerio calcula que esa fórmula elevará la capacidad de las redes «entre un 20 y un 25 %» en los próximos años, sin levantar nueva infraestructura de forma inmediata.
A esa base se suman bandas nuevas entre 4,63 y 4,99 GHz, repartidas en igual volumen y de forma gratuita entre las cuatro operadoras, una decisión que la nota de prensa de MTS fecha el 31 de agosto, cuando la Comisión Estatal de Radiofrecuencias asignó esa franja y autorizó el uso de las frecuencias del LTE con el nuevo estándar. Según el ministerio, ese reparto equitativo busca mantener la competencia entre compañías y contener las tarifas al usuario final.
MTS es la operadora que más ha detallado su despliegue técnico. En Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk, Ekaterimburgo y Ufá ha abierto una red en la banda de 4,9 GHz con una velocidad máxima teórica de 1,5 Gbit/s, mientras que sobre la banda de 2.100 MHz del 4G ha encendido el 5G en los centros de 16 ciudades. Su directora general, Inessa Galaktiónova, calificó el lanzamiento de acontecimiento histórico y recordó que la compañía lleva una década probando tecnologías 5G en diversas zonas de ensayo y fabricando estaciones base nacionales.
«Desde 2022 hemos invertido más de 50.000 millones de rublos solo en preparar nuestra infraestructura», declaró Inessa Galaktiónova, directora general de MTS.
La compañía prevé elevar su inversión total en redes y tecnología de 47.000 millones de rublos este año a 57.000 millones el próximo. El director general de MegaFon, Jachatur Pombujchián, presentó el encendido simultáneo como «un paso histórico» hacia la transformación digital de la industria. Según la propia MegaFon, la operadora modernizó sus estaciones base existentes para emitir en 5G sin sustituir el hardware, una vía que reduce costes frente a un despliegue desde cero.
Ningún iPhone compatible con la red rusa
El obstáculo más visible del lanzamiento afecta a los usuarios de Apple. El ministerio ha advertido de que los propietarios de dispositivos Android en las 16 ciudades podrán acceder al servicio en el futuro más inmediato, mientras que la compatibilidad de los iPhone depende de una decisión que corresponde a la propia Apple, ajena al despliegue ruso.
«A día de hoy, ningún iPhone puede funcionar con las redes 5G rusas», señala la revista corporativa de MTS.
Para conectarse a la red de MTS hace falta un terminal compatible con las bandas n1, de 2,1 GHz, o n79, de 4,9 GHz, unas especificaciones que de momento no incorpora ningún modelo de iPhone comercializado en el país. MegaFon ha optado por una solución intermedia con las opciones Mega5G, que aceleran la conexión móvil 1,6 veces y hasta el doble con activaciones temporales, incluso en teléfonos sin 5G o sin cobertura de quinta generación. Su director comercial, Dmitri Rudskij, explicó que el objetivo es llegar también a los propietarios de dispositivos Apple mientras no exista compatibilidad nativa.
«El desarrollo del 5G en el país será por etapas y dependerá en gran medida del número de dispositivos compatibles disponibles», afirmó Dmitri Rudskij, director comercial de MegaFon.
Estaciones base fabricadas en Dubna
El Gobierno ruso aspira a que la red acabe operando con equipos de producción nacional. En diciembre de 2025, la empresa Yadro inauguró en Dubna, región de Moscú, la primera producción en serie de estaciones base de operador del país, según el portal oficial del Gobierno ruso. El plan nacional Economía de los Datos prevé fabricar e instalar 75.000 estaciones base hasta 2030, de las que Yadro calcula aportar 55.000 a tres grandes operadoras, en torno al 75 % de lo que necesita el mercado. Esos equipos admiten tanto LTE como 5G, según el Gobierno, y el salto a la quinta generación se activa mediante una actualización de software, sin cambiar el hardware instalado.
El viceprimer ministro y jefe del Gabinete del Gobierno, Dmitri Grigorenko, recordó durante la visita a la planta que en el mundo existen menos de una decena de fabricantes de estaciones base y que Rusia dependía hasta ahora de la importación de estos equipos. La apuesta por la fabricación nacional se enmarca en la sustitución tecnológica que Moscú aceleró tras la salida de fabricantes occidentales como Nokia y Ericsson a raíz de las sanciones impuestas desde 2022, cuando ambos anunciaron el cese de sus operaciones en el país.
La cobertura, por ahora, se concentra en los centros urbanos y la red más veloz de MTS se limita a unas pocas decenas de puntos concretos. El 14 de octubre, la operadora anunció que había llevado el 5G al complejo deportivo Luzhniki, unas 150 hectáreas con un estadio para más de 80.000 espectadores, uno de los despliegues puntuales confirmados hasta la fecha. Las cifras oficiales tampoco coinciden entre sí: el ministerio sitúa a MTS en seis ciudades, mientras que la propia operadora enumera 16 localidades con 5G sobre frecuencias del 4G, entre ellas Vologda, Múrmansk, Petrozavodsk y Anapa.
El ministerio ha indicado que estudia extender el servicio a otras 50 ciudades antes de que acabe el año, sin precisar todavía nombres ni fechas, y ninguna fuente oficial ha publicado mediciones independientes de la velocidad real de la red. El episodio llega en un contexto de infraestructuras digitales sometidas a tensiones diversas, desde el corte eléctrico en Google Cloud que dejó horas sin servicio a Revolut en Londres hasta los debates energéticos que rodean a el yacimiento británico de Jackdaw, muestra de cómo la fiabilidad de las redes se ha convertido en un asunto de alcance geopolítico y no solo técnico.
