Domingo Zarzo, director de Relaciones Institucionales y Proyectos Especiales de Sacyr Agua, situó la innovación tecnológica como motor del cambio. Según explicó, las depuradoras han dejado de ser instalaciones de tratamiento para convertirse en «biofactorías» capaces de generar energía a partir de la salmuera, al tiempo que incorporan gemelos digitales y mejoras en el consumo.
La desalinización, tradicionalmente señalada por su elevado gasto energético, ocupó buena parte de la mesa. Álvaro Solana, business development director de Global Water en Cox, reconoció que la tecnología «ha tenido mala prensa por el alto consumo de energía», pero sostuvo que el escenario ha cambiado de forma sustancial en el último cuarto de siglo.
«En los últimos 25 años se ha reducido el consumo un 50%. La producción está ahora por debajo de los 3 KWh por metro cúbico de agua», afirmó Álvaro Solana, business development director de Global Water en Cox.
Alberto González, responsable de Investigación en la Subdirección de I+D+i del Canal de Isabel II, planteó el reto central del sector: diversificar las fuentes de abastecimiento ante un clima errático, con largos periodos de sequía combinados con episodios de lluvia torrencial.
«Ya no podemos depender de una única solución, una única fuente», sostuvo Alberto González, responsable de Investigación en la Subdirección de I+D+i en Canal de Isabel II.
La mesa conectó esta exigencia con iniciativas del sector privado. Zarzo citó el proyecto Water Positive, impulsado por él mismo junto a otros especialistas, que mide la huella hídrica de las empresas con el objetivo de que algunas grandes corporaciones alcancen el estatus de «water positive» antes de 2030. Entre los ejemplos mencionados figuran Amazon Web Services y Microsoft, compañías que, según indicó, ya compensan su consumo de agua en territorio español.
El desembarco de gigantes tecnológicos con centros de datos en España, cuya refrigeración demanda grandes volúmenes de agua, fue otro de los asuntos abordados. Solana subrayó que la instalación de estas infraestructuras por parte de compañías como Microsoft o Google trasciende lo tecnológico: «A nivel económico, deja una huella importante en el país», apuntó.
González añadió que la inteligencia artificial se perfila como herramienta clave para optimizar la gestión, al permitir anticipar consumos y detectar fallos en las redes. «Nos va a permitir evolucionar a una gestión más activa. La predicción de consumos, detectar anomalías en la red, mejorar la eficiencia energética u optimizar la gestión de los embalses son acciones que nos permite la IA», explicó el responsable del Canal de Isabel II.
La mesa cerró con una reflexión sobre el talento humano frente a la automatización, que demanda perfiles especializados en ciberseguridad. Zarzo quiso despejar temores sobre la sustitución de trabajadores por máquinas.
«La IA no va a reemplazar a personas, sino que permitirá que seamos superhombres y supermujeres con más herramientas», valoró Domingo Zarzo, director de Relaciones Institucionales y Proyectos Especiales de Sacyr Agua.
