Kerry acudió a la capital catalana para impartir una charla dentro de ese foro, en un momento en que su actividad pública sigue ligada a la transición energética a través de Galvanize, la plataforma de inversión global en la que participa desde que dejó la primera línea de la diplomacia estadounidense.
La trayectoria del excandidato presidencial de 2004 incluye dos hitos que marcaron la política exterior de Estados Unidos en la última década: la negociación del pacto nuclear con Irán, alcanzado en 2015 durante la Administración Obama, y el Acuerdo de París contra el cambio climático, firmado ese mismo año. Ambos marcos han sido revisados o abandonados por administraciones republicanas, incluida la primera de Trump, que retiró a Estados Unidos del pacto climático en 2017 y del acuerdo con Teherán en 2018.
Las compras de crudo ruso se inscriben en el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos y sus aliados a Moscú tras la invasión de Ucrania en 2022, un entramado que ha ido modulándose en intensidad según la Administración de turno. Su flexibilización se ha planteado en ocasiones anteriores como una vía para moderar los precios energéticos internos; sus críticos advierten de que debilita la presión económica sobre el Kremlin.
Kerry, que ocupó la Secretaría de Estado entre 2013 y 2017 y fue enviado especial para el clima con Joe Biden hasta 2024, representa en este debate la línea diplomática que vinculó durante los últimos años la seguridad energética occidental con el aislamiento económico de Rusia. Su valoración se suma a un terreno de disputa que atraviesa buena parte de la política exterior y energética estadounidense desde el inicio del conflicto.
Su visita coincide con un contexto europeo de reconfiguración del mapa energético, en el que Reino Unido ha avanzado con decisiones como la aprobación del yacimiento de gas de Jackdaw, aunque el propio Gobierno británico ha avisado de que no bajará la factura del gas, un recordatorio de que la diversificación de fuentes no se traduce automáticamente en alivio para el consumidor.
El enfoque de Kerry sobre la energía rusa contrasta con el adoptado por la Administración Trump, que ha defendido la moderación de precios como prioridad interna. El antiguo jefe de la diplomacia estadounidense proyecta ahora ese bagaje desde el ámbito privado y en foros internacionales como el de Barcelona, donde pronunció la crítica a la política energética de la actual Casa Blanca.

