El problema arrancó a las 8.08, hora peninsular española, una hora menos en Londres. Google habló primero de errores elevados y fallos de red intermitentes en toda la región europe-west2 antes de acotar el origen a una de sus tres zonas, la europe-west2-b. Entre los servicios de la propia Google comprometidos figuraban Cloud Run, Google Kubernetes Engine, App Engine y BigQuery Data Transfer Service, herramientas que numerosas empresas usan para ejecutar aplicaciones y mover datos a diario.
Revolut sostuvo que el dinero y los datos de sus clientes permanecieron a salvo en todo momento, una afirmación compatible con la naturaleza del incidente: un corte de energía interrumpe el funcionamiento de los servidores, pero no borra necesariamente lo que almacenan. Lo que falló, según se desprende de la secuencia de hechos, fue la capacidad de seguir operando con normalidad, no la integridad de la información.
Ahí entran en juego dos conceptos distintos que conviene no confundir. La copia de seguridad garantiza que la información no se pierde aunque un sistema caiga. La continuidad del servicio exige algo más: tener otro conjunto de servidores preparado para asumir el trabajo en el instante en que el primero falla. Una arquitectura bien diseñada reparte los sistemas críticos entre varias zonas de una misma región precisamente para que la caída de una no arrastre al conjunto.
Que el fallo de una sola zona dejara a Revolut con problemas durante horas sugiere que alguna pieza importante de su infraestructura seguía dependiendo de esa zona concreta. Ni Revolut ni Google han detallado cuál. Entre las explicaciones plausibles destaca que los sistemas que registran transacciones bancarias son particularmente difíciles de replicar en tiempo real, porque cualquier desfase entre copias puede duplicar o perder una operación, un riesgo que ninguna entidad financiera puede asumir.
Trasladar la carga de trabajo a otra zona en plena avería exige además capacidad libre que no siempre está disponible, algo que la propia Google dejó entrever cuando recomendó a sus clientes afectados mover sus cargas de trabajo a otra ubicación si les era posible, al tiempo que avisaba de que algunos no podían crear nuevas cargas durante el incidente.
Un contrato plurianual firmado en 2025
La dependencia de Revolut respecto a Google Cloud no es casual ni reciente. En septiembre de 2025 la entidad reforzó su alianza con un contrato plurianual valorado en varios millones de libras, que según la compañía cubre tanto la infraestructura que sostiene sus sistemas como herramientas de inteligencia artificial para la detección de fraude. Google Cloud funciona, en esencia, como un alquiler de capacidad informática: pone servidores, almacenamiento y redes en sus centros de datos, y empresas como Revolut contratan esa capacidad en lugar de construir la suya, lo que les permite crecer sin comprar máquinas pensadas para absorber los picos de demanda.
Esa capacidad se organiza en regiones, áreas geográficas como Londres, y dentro de cada una en varias zonas concebidas como compartimentos independientes entre sí, de forma que el fallo de una no debería arrastrar a las demás. El incidente del martes puso en entredicho hasta qué punto ese aislamiento funcionaba realmente para los sistemas de Revolut.
En julio se había informado de que Revolut planeaba incorporar Amazon Web Services junto a Google Cloud, un esquema conocido como multinube que busca precisamente no depender de un único proveedor. Los detalles de ese plan no son públicos, por lo que no puede afirmarse si, de haber estado ya operativo, habría evitado lo ocurrido el martes. La multinube, en cualquier caso, no es una solución automática: mantener los mismos sistemas funcionando en dos proveedores distintos encarece la operación y solo resulta eficaz si el traslado se ha ensayado antes de que llegue el apagón real.
El incidente llega pocos meses después de que el Tesoro británico designara a Google Cloud, Amazon Web Services, Microsoft y Oracle como terceros críticos para el sistema financiero, una decisión anunciada el 10 de julio y en vigor desde el día 13 de ese mes. Ese régimen faculta a los supervisores para recopilar información sobre estos proveedores, evaluar su resiliencia y fijar normas específicas para cada uno. La concentración de servicios esenciales en manos de un puñado de proveedores de nube es la misma preocupación que empuja a los reguladores británicos a vigilar de cerca otras infraestructuras críticas, como cuando Londres aprobó el yacimiento de Jackdaw pese a las dudas sobre su impacto.
La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) confirmó que mantiene contacto con Google y con las entidades afectadas, y que espera que las empresas resuelvan los problemas con rapidez, informen a sus clientes y garanticen que nadie pierda dinero como consecuencia del fallo. Google, por su parte, ha prometido publicar un análisis cuando concluya su investigación interna, que aclarará por qué falló el suministro eléctrico en esa zona de Londres, aunque no tiene por qué explicar por qué los sistemas de cada cliente no conmutaron automáticamente a otra zona disponible, una responsabilidad que corresponde a cada empresa cliente detallar por separado.
28 servicios caídos y bancos afectados
La página de estado de Revolut llegó a mostrar 28 servicios marcados como afectados, entre ellos el inicio de sesión, los pagos con tarjeta, las transferencias, los retiros en cajeros y el cambio de divisas. No fue la única entidad: Lloyds, Halifax, HSBC, Royal Mail, DPD y Rightmove también registraron incidencias, y los tribunales británicos tuvieron problemas con su plataforma de vídeo para audiencias remotas, en un corte que alcanzó a usuarios en España, Reino Unido y Francia.
A lo largo de la tarde del martes, Google fue dando el problema por mitigado para la mayoría de sus clientes, aunque advertía de que algunos todavía no podían crear nuevas cargas de trabajo. Revolut confirmó después que todos sus servicios habían quedado restablecidos, cerrando así varias horas de incidencias cuyo origen, según ambas compañías, no comprometió ni el dinero ni los datos de los clientes.