Las estructuras afectadas, instaladas entre 1997 y 2008 por la empresa Acrow bajo diseño tipo Mabey, llevan entre 25 y 30 años sin recibir mantenimiento estructural integral, según detalló Medina. El deterioro ha sido denunciado de forma reiterada por conductores y peatones que transitan a diario estos elevados, ubicados en corredores de alto flujo vehicular de la capital y su periferia inmediata.
Uno de los indicios más citados del desgaste es el ruido que producen las juntas de expansión cada vez que circulan automóviles, camiones y metrobuses. En el puente modular de Paraíso, en la entrada de San Miguelito, la superficie de rodadura muestra un desgaste notable y las juntas se han convertido en resaltos por las sucesivas capas de asfalto aplicadas como parche temporal. El caso del puente de Balboa, también conocido como Cincuentenario, entre los corregimientos de Río Abajo y Parque Lefevre, ilustra la magnitud del problema: usuarios han reportado vegetación creciendo en la estructura, piezas metálicas colgando y barras desprendidas en la parte inferior, además de tramos donde el pavimento desgastado deja expuestas partes metálicas, lo que eleva el riesgo de accidentes.
El listado del proyecto incluye los elevados de la DIJ, Balboa, Villa Lucre, Brisas del Golf, Los Pueblos, San Antonio, Las Acacias, el ubicado frente a la Asamblea Nacional, el de la avenida Balboa con calle 3 de Noviembre y el de la avenida Martín Sosa con la vía Transístmica. Son puntos estratégicos para la movilidad de la ciudad de Panamá y San Miguelito, corregimientos de alta densidad poblacional y tránsito comercial constante.
El filtro del refrendo
El refrendo del contralor constituye un filtro obligatorio para la ejecución de todo contrato estatal en Panamá. Entre los requisitos que debe cumplir la entidad contratante figura contar con la partida presupuestaria que garantice los recursos de la obra; si el ente contralor solicita subsanaciones, estas deben resolverse a su entera conformidad antes de que el contrato quede habilitado para iniciar trabajos. En el caso de los puentes Mabey, el expediente fue enviado a la Contraloría tras la adjudicación de enero de 2026, sin que a la fecha se haya reportado la emisión del aval.
Este mecanismo de control previo, vigente desde hace décadas en el ordenamiento panameño, ha sido históricamente objeto de debate entre quienes lo consideran una garantía de transparencia en el uso de fondos públicos y quienes advierten que sus tiempos de revisión pueden dilatar obras de infraestructura urgente. El refrendo cobró notoriedad como instrumento de fiscalización durante la crisis fiscal de finales de la década de 1980 y ha sido, desde entonces, una pieza central del control sobre la contratación pública, con episodios de tensión recurrentes entre la Contraloría y los sucesivos gobiernos por la lentitud o la exigencia de subsanaciones.
«En este momento el contrato está esperando el refrendo de la Contraloría para poder emitir la orden de proceder e iniciar los trabajos», señaló Medina, quien precisó que, una vez obtenido ese aval, el MOP procederá de inmediato con la intervención de las estructuras.
Alcance de las reparaciones
Según explicó la funcionaria, los trabajos previstos van más allá de una reparación superficial. El proyecto contempla la sustitución de piezas metálicas fabricadas específicamente para cada puente, el reemplazo de juntas y tornillería especializada, el reforzamiento estructural, la rehabilitación de la superficie de rodadura, la reparación de accesos, drenajes, barandas y señalización, además de la aplicación de pintura anticorrosiva.
«Son estructuras muy particulares y muchas de sus piezas deben fabricarse exclusivamente para cada puente», explicó Medina, en referencia a la naturaleza modular y prefabricada de los elevados tipo Mabey, un sistema concebido como solución de conexión vial en zonas de alto tránsito que en Panamá se ha extendido por más de dos décadas. La funcionaria agregó que varios de los puentes presentan desniveles, desgaste en la rodadura y los ruidos que denuncian los usuarios, síntomas que atribuye a la ausencia de un plan de mantenimiento estructural sostenido desde su instalación.
Mientras se resuelve el trámite, conductores y peatones que transitan a diario por los puentes de Paraíso, Balboa-Cincuentenario y el resto de la lista continúan expuestos a las condiciones de deterioro documentadas, sin que el MOP haya anunciado medidas de mitigación temporal adicionales a las ya aplicadas, como los parches asfálticos sobre las juntas de expansión.
El desenlace dependerá de que la Contraloría complete su revisión del expediente, incluida la verificación de la partida presupuestaria correspondiente. Una vez emitido el refrendo, el MOP podrá dictar la orden de proceder y dar inicio a una intervención que, según las autoridades del ramo, busca devolver condiciones de seguridad estructural a corredores viales que llevan más de dos décadas sin mantenimiento de fondo.