La técnica, liderada por Mauricio Cambeiro, especialista en Oncología Radioterápica del Área de Cáncer de Mama del CCUN, difiere de los esquemas convencionales que requieren irradiar toda la mama. Según la Clínica, concentrar el tratamiento en la zona donde se localizaba el tumor permite reducir el volumen de tejido sano expuesto a la radiación, sin comprometer el control tumoral observado durante el seguimiento.
Con una mediana de seguimiento de 30 meses, el estudio no registró recaídas locales, en otras zonas de la mama ni a distancia. El 88% de las pacientes obtuvo un resultado estético calificado como excelente según la escala de valoración utilizada por los investigadores, y ninguna presentó toxicidad cutánea aguda de grado 2 o superior. Los efectos registrados fueron leves o inexistentes.
La planificación del tratamiento permitió también limitar la exposición de órganos cercanos, como el corazón y el pulmón, un aspecto que los investigadores subrayan por su relevancia para la seguridad a largo plazo de las pacientes.
"Estos datos son relevantes, porque reducir la radiación que reciben los tejidos y órganos sanos constituye uno de los objetivos de las técnicas actuales de radioterapia, especialmente para minimizar posibles complicaciones a largo plazo", destacó Mauricio Cambeiro, especialista en Oncología Radioterápica del Área de Cáncer de Mama del CCUN.
El grupo estudiado incluyó a 122 mujeres con carcinoma ductal infiltrante o carcinoma ductal in situ, con lesiones de hasta 2.5 centímetros, intervenidas mediante tumorectomía. Todas cumplían los criterios de selección de la Sociedad Americana de Oncología Radioterápica para recibir irradiación parcial de mama, un procedimiento que no se aplica de manera general a cualquier caso de cáncer precoz.
Las pacientes fueron tratadas entre enero de 2021 y diciembre de 2025, período que permitió acumular la mediana de seguimiento de 30 meses antes de presentar los resultados en el congreso de Málaga. Los autores insistieron en que la indicación de esta técnica requiere una valoración individualizada de cada caso.
El equipo advirtió que la estrategia no sustituye de forma general a la irradiación de toda la mama ni implica que todas las mujeres con cáncer de mama en estadio inicial puedan recibir el mismo esquema. La decisión, señalaron, depende de las características del tumor, los resultados de la cirugía y los criterios clínicos de selección establecidos para cada paciente.
Los investigadores plantearon la necesidad de mantener el seguimiento de las 122 pacientes para confirmar, en períodos más prolongados, la evolución del control tumoral, los resultados estéticos obtenidos y la seguridad del tratamiento a largo plazo.


