La ofensiva policial se produjo días después de que un vehículo de la GSF fuera emboscado en la zona de Santo, en el distrito de Croix-des-Bouquets, periferia de Puerto Príncipe, con cuatro "aerotécnicos" salvadoreños a bordo cuyo paradero se desconoce desde entonces. El contingente de El Salvador llegó a Puerto Príncipe con el propósito inicial de localizarlos, según el comunicado policial difundido este domingo.
En su parte oficial, la PNH detalló que "diversas unidades policiales, entre ellas la Brigada Departamental de Operaciones e Intervención y el Cuerpo de Intervención y Mantenimiento del Orden, respondieron de inmediato a este nuevo ataque" registrado el sábado en Arcahaie, luego de que bandas armadas intentaran represaliar la operación del jueves anterior. Medios locales reportaron que residentes de la zona colaboraron con los agentes y que motociclistas arrastraron por las calles los cuerpos de varios de los pandilleros muertos, imágenes que circularon posteriormente en redes sociales.
"La Policía Nacional mantiene sus posiciones en la comuna de Arcahaie y permanece movilizada para continuar las operaciones contra las bandas terroristas, con la firme determinación de preservar el orden y la seguridad en las zonas amenazadas", señaló la Policía Nacional de Haití en su comunicado.
El recrudecimiento de los enfrentamientos coincidió con una denuncia divulgada el miércoles por UNA-Haití, organización con sede en Nueva York que representa a un sector de la diáspora haitiana, sobre lo que calificó de "bombardeo indiscriminado contra civiles inocentes" durante las operaciones militares en el país caribeño. Tanto el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, como la propia GSF rechazaron esa versión en los días siguientes.
La Fuerza de Supresión de Pandillas, creada hace un año por el Consejo de Seguridad de la ONU para contener la violencia de las bandas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe, precisó en un comunicado que "no emplea artefactos explosivos en sus operaciones" y que esa restricción "incluye al contingente salvadoreño y a las aeronaves que operan bajo la GSF, los cuales no portan artefactos explosivos". La misión multinacional fue autorizada por el Consejo de Seguridad para contener a las bandas que, según la ONU, dominan buena parte de la capital haitiana.
Bukele, por su parte, había respondido el sábado en su cuenta de X a las acusaciones de UNA-Haití con una negativa directa y detalles sobre el armamento disponible en la misión.
"¿Bombas? Nuestra misión ni siquiera tiene bombas a su disposición. ¿Bombardeos aéreos? ¿Ataques de helicópteros artillados? Nuestros helicópteros de ataque no llegaron a Haití hasta el 29 de octubre. Su llegada fue ampliamente cubierta por los medios, con numerosos videos y publicaciones en redes sociales que lo documentan", escribió el mandatario salvadoreño.
La GSF insistió en que su actuación se rige por reglas de enfrentamiento estrictas y por el derecho internacional de los derechos humanos, bajo el cual "está prohibido el uso de artefactos explosivos", y añadió que "mitigar los daños a la población civil es un aspecto fundamental en todas las operaciones". La fuerza multinacional continúa desplegada en Puerto Príncipe mientras persiste la búsqueda de los cuatro militares salvadoreños emboscados el 18 de octubre, cuyo paradero sigue sin conocerse.
