Carter explicó que la propuesta busca que Panamá aproveche su posición como centro logístico regional para participar de manera más activa en lo que denominó la "tecnología económica", un concepto que, según detalló, trasciende el simple tránsito de mercancías por las vías panameñas. "Panamá ya sabe cómo mover mercancías. Ahora tiene la oportunidad de hacer más negocios alrededor de la tecnología", señaló la funcionaria durante el encuentro.
La consejera adjunta precisó que el proyecto no se limitaría a las actividades portuarias, sino que incluiría un abanico más amplio de sectores: logística, ciberseguridad, análisis de datos, mantenimiento, centros de datos y servicios financieros y de seguros asociados al movimiento de estas cargas de alto valor. "No estamos hablando solamente de empleos en un puerto. Estamos hablando de nuevos empleos y actividades que pueden crecer alrededor de la tecnología", afirmó, aunque fue clara al advertir que, por tratarse de una iniciativa en fase inicial, todavía no es posible atribuir a Pax Silica una cifra concreta de puestos de trabajo.
Un sistema de trazabilidad que aún no existe
El mecanismo central del proyecto consistiría en desarrollar un nuevo sistema que permita el movimiento de productos tecnológicos de alto valor —semiconductores, insumos vinculados a la inteligencia artificial y materias primas como el cobre— de forma más segura, rápida y verificable, conectándose con los sistemas aduaneros, portuarios y de transporte ya existentes en el país. Representantes de la Embajada compararon la idea con los sistemas de acceso rápido utilizados en aeropuertos, aunque aplicados al movimiento de mercancías, con un enfoque puesto en la carga misma y no necesariamente en la empresa que la transporta.
Carter subrayó que ese sistema no existe en la actualidad y deberá construirse por completo como parte del proyecto. La empresa o grupo seleccionado, según los representantes de la Embajada, tendrá que crear una solución nueva, sin un modelo previo con las características planteadas.
El financiamiento asociado podría alcanzar hasta $50 millones, que serían entregados directamente a la empresa o al consorcio encargado de desarrollar el proyecto, y no al Órgano Ejecutivo panameño. La convocatoria para recibir propuestas de empresas interesadas cerró en agosto pasado, según indicó la Embajada, y las candidaturas se encuentran en proceso de evaluación por parte de un comité.
Pese a que los fondos no llegarían a las arcas estatales, Carter señaló que las autoridades panameñas participarán en el desarrollo del proyecto y en la definición de sus necesidades, en aspectos como los procedimientos aduaneros, la trazabilidad de la carga y los ingresos asociados al movimiento de mercancías por el territorio nacional. El proyecto contempla, además, un programa de capacitación para el Gobierno panameño relacionado con los procedimientos aduaneros, un punto que cobra relevancia en momentos en que la modernización de la Autoridad Nacional de Aduanas figura de forma recurrente en la agenda de competitividad del país.
Un enclave interoceánico en la disputa por los chips
El interés de Estados Unidos por Panamá como enclave logístico no es nuevo. El país ha sido pieza clave en el comercio interoceánico desde la apertura del Canal en 1914, entonces bajo administración estadounidense, y su papel se reforzó con el traspaso de la vía a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, y con la ampliación inaugurada en 2016 por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). A esa infraestructura se suma una red de puertos de trasbordo en ambos litorales que convierte al istmo en un punto de paso para la carga contenerizada de la región.
La iniciativa se produce en un contexto de disputa entre Estados Unidos y otras potencias por el control de las cadenas de suministro de semiconductores, consideradas estratégicas para el desarrollo de la inteligencia artificial y la industria de defensa. Washington ha buscado en los últimos años diversificar esas cadenas fuera de Asia oriental, y países con infraestructura logística consolidada aparecen como socios en esa estrategia.
El anuncio llega, además, en un momento de atención sobre la presencia extranjera en la infraestructura logística panameña, cuestión que en los últimos años ha estado presente en el debate público a raíz de los señalamientos estadounidenses sobre la operación de puertos vecinos a la vía interoceánica por capital de terceros países.
Hasta el momento, el Ministerio de Comercio e Industrias y la Autoridad Nacional de Aduanas no se han pronunciado públicamente sobre los alcances específicos que tendría la participación panameña en Pax Silica, más allá de lo señalado por la Embajada estadounidense durante el conversatorio.
Sobre los plazos, Carter no ofreció una fecha definitiva para conocer a la empresa o consorcio ganador de la convocatoria, aunque indicó que el proceso de evaluación de las propuestas presentadas en agosto continúa en curso. La definición del adjudicatario marcará el siguiente hito visible de un proyecto que, por ahora, se mantiene en una etapa preliminar, sin cifra de inversión total ni cronograma de ejecución confirmados.