El Ministerio de Relaciones Exteriores panameño rechazó "de manera categórica toda forma de violencia y terrorismo", así como cualquier acción dirigida contra la población civil, las fuerzas de seguridad y las instituciones democráticas del Estado colombiano. "Panamá reafirma su solidaridad con Colombia y su compromiso con la paz, la seguridad, la democracia y el Estado de derecho en nuestra región", señaló el texto oficial.
El gobierno panameño extendió sus condolencias a los familiares del subintendente Argemiro Rodelo Canchila, quien falleció tras resultar gravemente herido en el ataque con explosivos contra la subestación de Policía de San Roque, en el departamento del Cesar, en el noreste de Colombia. La Cancillería también deseó una pronta recuperación a las demás personas heridas en los hechos violentos registrados en los últimos días en territorio colombiano.
El segundo ataque mencionado en el comunicado ocurrió durante la madrugada del sábado en el sector de Mondomo, jurisdicción de Santander de Quilichao, en el departamento del Cauca. Según la información disponible, un grupo de personas colocó explosivos en la estructura de un peaje en reconstrucción sobre la carretera Panamericana, en el tramo que conecta Cali, capital del Valle del Cauca, con Popayán, capital del Cauca. La detonación destruyó prácticamente la infraestructura y generó restricciones de tránsito en una de las vías terrestres más importantes del suroccidente colombiano.
El atentado contra el peaje se produjo un día después de que De la Espriella asumiera la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030, en una ceremonia celebrada el viernes en Cali que rompió con más de un siglo de tradición al trasladar por primera vez la investidura presidencial fuera de Bogotá, sede histórica del Órgano Ejecutivo colombiano.
Sobre la muerte del subintendente Rodelo Canchila, el mandatario colombiano afirmó que los responsables "serán encontrados y enfrentarán todo el peso de la ley". De la Espriella sostuvo que "cada ataque contra nuestros hombres de la Fuerza Pública fortalece aún más nuestra determinación de derrotar al terrorismo y devolverles la tranquilidad a los colombianos", según declaraciones difundidas por su gobierno.
La seguridad se perfila como uno de los ejes centrales del nuevo gobierno colombiano. Durante su discurso de investidura, De la Espriella aseguró que su administración combatirá "el narcotráfico, la delincuencia y la narcoguerrilla", en línea con su promesa de campaña de endurecer la respuesta estatal frente a los grupos armados y las organizaciones criminales que operan en distintas regiones del país.
El pronunciamiento panameño se enmarca en la relación bilateral entre ambas naciones, unidas por una frontera terrestre en la región del Darién que ha sido, en los últimos años, corredor de flujos migratorios hacia el norte del continente y escenario de preocupación compartida por la presencia de grupos armados irregulares en el lado colombiano. Las autoridades de ambos países mantienen mecanismos binacionales de coordinación centrados principalmente en el control migratorio en esa selva fronteriza.
La Cancillería reiteró, según el propio comunicado, su llamado a preservar la institucionalidad democrática, la paz y la seguridad en el país vecino, y subrayó que Panamá se suma a las expresiones de respaldo internacional recibidas por el Ejecutivo colombiano tras su instalación.
Los hechos violentos registrados en Cesar y Cauca se producen en momentos en que el nuevo gobierno colombiano define su hoja de ruta en materia de seguridad, un desafío recurrente en la historia reciente de ese país, marcado por décadas de conflicto armado interno y por procesos de negociación y desmovilización con distintos grupos irregulares.
La respuesta diplomática panameña resulta coherente con una tradición de neutralidad que se remonta a la abolición del Ejército, consagrada en la Constitución tras la invasión estadounidense de 1989 y la caída del general Manuel Antonio Noriega. Sin fuerzas militares propias, los sucesivos gobiernos panameños han privilegiado la vía diplomática ante episodios de violencia en la región, apoyándose en cuerpos de seguridad pública como el Servicio Nacional de Fronteras para el control del Darién.
El gobierno panameño no ha precisado, hasta el momento, si el pronunciamiento implicará medidas adicionales de cooperación en materia de seguridad fronteriza con Colombia, más allá de la solidaridad expresada en el comunicado. La evolución de las investigaciones sobre los ataques en Cesar y Cauca, anunciadas por el propio De la Espriella, marcará los próximos pasos del nuevo Ejecutivo colombiano en su primera semana de gestión.