El desglose comunicado por la federación —14 oros, 13 platas y 6 bronces— dejó a Panamá con un cociente inusualmente alto de preseas doradas respecto al total, lo que apuntala su tercera posición en la tabla general por países. La federación no detalló el desempeño individual de las delegaciones que ocuparon los dos primeros lugares ni el reparto completo de medallas por nación, más allá de la posición final del conjunto panameño.
Carlos Brennan, presidente de la Asociación Nacional de Jiu Jitsu Japonés, atribuyó el resultado a un trabajo conjunto entre dos entidades que agrupan a practicantes de la disciplina en el país. "Este resultado es también producto de un esfuerzo conjunto entre la Asociación Nacional de Jiu Jitsu Japonés y la Asociación de Jiu Jitsu Shiaikan, instituciones que trabajaron por un mismo objetivo deportivo y contaron con el valioso respaldo de Pandeportes para hacer posible la presencia de Panamá en esta cita continental", declaró el dirigente.
El respaldo del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) fue determinante para garantizar la presencia de la delegación en Uruguay, según la propia federación. Pandeportes opera bajo el Órgano Ejecutivo y canaliza buena parte del apoyo económico que reciben las federaciones deportivas del país, incluidas las de disciplinas no olímpicas como el jiu-jitsu, que dependen del financiamiento estatal para costear giras internacionales.
El proceso clasificatorio interno se resolvió mediante los Team Panama Jiu Jitsu Trials 2026, la instancia que definió a los atletas de las categorías juvenil y adulta que finalmente viajaron a la cita continental. El mecanismo busca conformar la delegación con los deportistas de mejor nivel técnico disponible en el momento del torneo.
El jiu-jitsu, arte marcial de origen japonés con fuerte desarrollo posterior en Brasil, ha ganado presencia en Panamá en los últimos años de la mano de academias privadas y asociaciones deportivas que han impulsado su práctica entre jóvenes y adultos. A diferencia de disciplinas de mayor tradición histórica en el país —el béisbol, el deporte de más arraigo nacional, y el boxeo, con su linaje de campeones mundiales—, el jiu-jitsu panameño ha construido su desarrollo competitivo sobre federaciones de creación reciente y el respaldo puntual del Estado.
El resultado se inscribe en una trayectoria panameña que, en los deportes de combate, tiene antecedentes de proyección internacional. El país conoció su mayor gesta olímpica en atletismo con la medalla de oro de Irving Saladino en salto de longitud en Pekín 2008, un hito que marcó un antes y un después en la inversión pública en el deporte de alto rendimiento y que las federaciones citan con frecuencia al reclamar sostenibilidad presupuestaria para disciplinas emergentes.
El financiamiento es, precisamente, el punto sensible del ciclo que ahora se abre. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) define anualmente, a través del Presupuesto General del Estado, las partidas destinadas a Pandeportes, que a su vez distribuye recursos entre las federaciones según criterios de desempeño y necesidades de cada disciplina. La proporción que reciben los deportes no olímpicos frente a los de mayor tradición mediática ha sido objeto de discusión en las vistas presupuestarias de la Asamblea Nacional en años recientes.
Tras la conclusión del certamen, la federación indicó que los atletas reorientarán su preparación hacia los próximos compromisos internacionales, con la meta fijada en asegurar la clasificación a The World Games 2029, competencia multideportiva que reúne disciplinas fuera del programa olímpico tradicional. Esa meta exigirá mantener un calendario de competencias internacionales y sostener el nivel de financiamiento estatal necesario para las giras de los equipos nacionales.
Hasta el momento, ni las autoridades de Pandeportes ni la Federación Panamericana de Jiu-Jitsu han difundido pronunciamientos adicionales sobre el desempeño de la delegación panameña más allá de lo comunicado por la federación nacional del deporte.
De cara a los próximos ciclos, el calendario internacional de la disciplina definirá si los atletas panameños acumulan los puntos necesarios para asegurar plaza en The World Games 2029. Es un proceso que, según la dirigencia de la Asociación Nacional de Jiu Jitsu Japonés, exigirá continuidad en la preparación y nuevas giras competitivas en los próximos años.