«No es ningún drama ni hay que hacer ningún drama de ello», sostuvo Puente al justificar su decisión. El ministro saliente situó el verdadero drama en las víctimas del siniestro: «Drama el de las víctimas, el de sus familias, el de los seres queridos que ya no van a volver a ver; los heridos, algunos de ellos maltrechos, amputados». Con esas palabras separó su malestar del de quienes sufrieron directamente el accidente.
«Quiero que todos ellos sepan una cosa: sé que mi dolor no puede en modo alguno equipararse al suyo, pero después del suyo, ninguno, créanme, es tan grande como el mío», afirmó Óscar Puente, ministro de Transportes saliente, en su comparecencia ante el Congreso.
La marcha de Puente cierra una cadena de tres dimisiones en el Ejecutivo en las últimas tres semanas, según la relación publicada por El País. El dato coloca al Gobierno ante una recomposición de su organigrama en varias carteras en un plazo muy breve.
Transportes es una cartera especialmente expuesta a este tipo de episodios, al concentrar la responsabilidad política sobre infraestructuras ferroviarias, aéreas y de carreteras, un ámbito en el que los accidentes graves suelen derivar en exigencias de responsabilidad además de las investigaciones técnicas pertinentes.
En paralelo a la dimisión política, un accidente ferroviario de estas características activa la apertura de investigaciones técnicas a cargo de los organismos competentes en seguridad del transporte, encargados de determinar las causas del siniestro y, en su caso, las responsabilidades operativas, distintas de la responsabilidad política que ha asumido Puente.
Las dimisiones ministeriales ligadas a accidentes con víctimas mortales no son inéditas en la democracia española, pero sí poco frecuentes. La asunción de responsabilidad política inmediata, sin esperar a las conclusiones de la investigación técnica, ha sido históricamente un gesto excepcional en una cultura política más proclive a aguardar dictámenes oficiales antes de valorar ceses o dimisiones.
Puente, una de las voces más visibles del Gobierno en la política de transportes durante la legislatura, deja la cartera cuando el Ejecutivo de Pedro Sánchez afronta su tercera vacante en menos de un mes. El relevo se produce en días marcados por una intensa actividad cultural y pública del país, desde la concesión del Premio Cervantes 2026 a Cristina Fernández Cubas hasta otros reconocimientos recientes.
