El anuncio resultó tan relevante como impreciso. El pacto de asistencia militar entre ambos países, vigente desde hace décadas como pilar de la alianza bilateral, expira en 2028 y requiere aprobación del Congreso, por lo que no quedó claro cómo pretende Trump suspenderlo ni si el anuncio se refiere en realidad a una reducción de la suma más que a su cancelación completa.
La ayuda militar a Israel constituye uno de los compromisos de defensa más estables suscritos por Washington, sostenido de forma bipartidista por administraciones demócratas y republicanas desde los Acuerdos de Camp David de 1978. Cualquier modificación sustancial de ese memorando pasaría por las comisiones de Fuerzas Armadas y de Asignaciones del Congreso, no por una decisión ejecutiva aislada del presidente.
El momento elegido no fue neutral: coincidió con los comicios de mitad de mandato, en los que los republicanos afrontan un escenario adverso. Según la pauta histórica recogida en que el partido del presidente pierde 25 escaños de media en la Cámara, el resultado interno condiciona el margen de Trump para cualquier maniobra legislativa posterior.
La decisión indignó a la oposición israelí, que se enteró así, por las declaraciones públicas del presidente estadounidense, de un movimiento con fuertes implicaciones para su industria de defensa en un momento de gasto militar récord en el país, inmerso en la reconstrucción de sus capacidades tras los frentes abiertos en los últimos años en la región.
Cúpula de Hierro y cazas F-35
La ayuda estadounidense ha financiado tradicionalmente sistemas como el escudo antimisiles Cúpula de Hierro y la compra de cazas F-35, y constituye un componente central de lo que Washington ha descrito durante décadas como garantía de la ventaja militar cualitativa de Israel frente a sus vecinos. Una suspensión efectiva obligaría al Gobierno israelí a reorientar partidas de su propio presupuesto de defensa o a buscar financiación alternativa.
El anuncio llegó en paralelo a otro frente diplomático de Washington en la región: Rusia y Ucrania tienen previsto reunirse en Abu Dabi los días 10 y 11 de noviembre bajo mediación estadounidense, según la negociación ya pactada entre Moscú y Kiev. La coincidencia sitúa a la diplomacia de Trump en varios tableros simultáneos en vísperas de un resultado electoral incierto.
El acuerdo vigente, negociado durante la Administración de Barack Obama y firmado en 2016, comprometía a Estados Unidos a 38.000 millones de dólares en ayuda militar durante diez años, hasta 2028, lo que lo convierte en el mayor paquete de asistencia de defensa de la historia entre ambos países. Cualquier recorte antes de esa fecha chocaría con un compromiso adquirido por escrito y respaldado por el Congreso.
Trump no detalló si la suspensión afectaría a la totalidad de los casi 4.000 millones anuales o a una parte de la partida, ni precisó el mecanismo legal por el que Washington dejaría de desembolsar fondos comprometidos hasta 2028.

